Zaragoza

Tarazona
24/3/16
Catedral de Nuestra Señora de la Huerta
La Catedral de Nuestra Señora de la Huerta de Tarazona inicia su construcción en el año 1162, en los extramuros de la ciudad hoy Plaza de la Seo, y bajo la denominación de Nuestra Señora de la Hidria. La primitiva iglesia se consagra en 1235. Fue ampliada durante el reinado de don Jaime I el Conquistador, quien se veló en esta iglesia. El conjunto de la catedral obedeció a un plan uniforme realizado con lentitud: tres naves con crucero, cabecera semicircular y girola con capillas radiales. Atacada Tarazona por Pedro el Cruel en el siglo XIV durante la Guerra de los Dos Pedros entre Castilla y Aragón, la Catedral, al estar situada fuera del Cinto, fue tomada y empleada como cuartel. Fué saqueada, se quemó su archivo, se destruyó el claustro y todo el edificio sufrió graves daños. Después de la devastación, los hermanos Pérez Calvillo la reconstruyeron y costearon la capilla de los Santos Lorenzo, Prudencio y Catalina en la girola, dotándola de un magnífico retablo e instalando allí sus sepulcros. El conjunto de la catedral está formado por la iglesia, el claustro y las dependencias canonicales. La primitiva fábrica del templo de estilo Gótico francés sufrió un cambio de obra a partir del siglo XIV de estilo mudéjar que afectó a la conclusión de las naves, las capillas perimetrales, las fachadas exteriores, el cimborrio y la torre de los siglos XIV al XVI. El púlpito, del siglo XVI, posee una barandilla decorada con una lacería calada de tradición mudéjar. El claustro de planta cuadrangular se cubre con bóveda de crucería estrellada del siglo XVI y unos ventanales decorados con yeserías caladas de dibujo geométrico. El templo es de planta tipo basilical de tres naves,
Cimborrio
presenta crucero acusado en planta. Los soportes son pilares cilíndricos en la nave central, mientras que en las naves laterales y en la girola encontramos pilares cruciformes con semicolumnas. En la cabecera, el elemento sustentante son pilares octogonales. Tanto en la zona del deambulatorio como en las naves se fueron abriendo capillas ya desde el siglo XIV. Sobre los arcos formeros, tanto en la cabecera como en los brazos del crucero, se dispone un triforio corrido de arcos apuntados que descansan sobre columnitas cilíndricas y poligonales. La nave central, la cabecera y los brazos del crucero están cubiertas con bóvedas de crucería estrellada aunque, en realidad, la mayor parte de los tramos son de crucería simple y no alcanzaron su apariencia actual hasta que en el siglo XVI fueron decorados con combados y terceletes de yeso. La parte más antigua es la cabecera del segundo cuarto del siglo XIII, concebida según los mo del Gótico del norte de Francia. De la primitiva girola se conserva el deambulatorio y la zona de tránsito a la sacristia, mientras que las capillas radiales fueron sustituidas con posterioridad. El cimborrio sobre el crucero de la catedral es una obra mudéjar que sustituyó a uno anterior que en 1519
Torre
amenazaba ruina. Fue decorado a partir de 1546 por Alonso González con temas y motivos plenamente renacientes. En su estructura interior sigue con el paso al octógono por medio de trompas aveneradas en los ángulos. Se lanzan los nervios en paralelo, para formar el octógono central y la estrella de ocho puntas. Éste es más recargado, tanto en el primer espacio, como en la cubrición de la linterna central. Al exterior presenta una volumetría en tres cuerpos escalonados, que suben suavizados por los torreoncillos aplicados en la parte superior de los contrafuertes. Los vanos se decoran con ovas, los contrafuertes se desmaterializan con huecos abiertos en arco de aproximación de filas de ladrillo. Todo el conjunto se decora con cerámica en verde y blanco y con paños de dientes de sierra. La torre de la catedral de Tarazona, construida en los siglos XIV al XVI, se comenzó en estilo Gótico con piedra sillar en el primer cuerpo, el cuerpo intermedio en ladrillo de inspiración mudéjar, siendo rematada en 1588 la zona de campanas, aunque construída en ladrillo no es plenamente mudéjar. Conserva de la tradición mudéjar los torreoncillos en las esquinas que suavizan el paso de la planta cuadrada a la octogonal del remate. Así como el intento de no dejar los muros totalmente lisos, aplicando casetones y arquitos de medio punto. El claustro, en el flanco sur de la iglesia, comenzó a levantarse en una primera etapa entre 1496 y 1521, para seguir en una segunda fase a partir de 1529. Tiene planta cuadrada y siete tramos por cada lado, cubiertos por
Claustro
bóvedas de crucería estrellada, que en los tramos centrales se complica todavía más, dando al espectador todo un muestrario de bóvedas estrelladas llevadas a sus últimas consecuencias en lo decorativo. Sus celosías cierran los vanos tapizando y proyectando una alfombra movible en el suelo, y un tapiz forrando las paredes. El pórtico principal, sito en el brazo norte del crucero, se construyó en 1577, siendo reformado en 1788. Destaca la portada, constituida por un gran arco de medio punto abocinado, decorado en el intradós y en los derrames con figuras de la Caridad, San Pedro, San Pablo, San Gaudioso y San Atilano, alternando con cariátides que representan a las virtudes. Fue encargado al escultor local Bernal del Fuego. En la nave central, adosado al pilar del quinto tramo, en el lado del Evangelio, se encuentra el púlpito. Es una obra muy notable, de planta octogonal sobre ménsula con tres esfinges y pretil de paneles decorados con tracerías góticas y renacientes. Fue realizado en 1506 por el entallador Pedro de Cerdeña y es uno de los primeros ejemplos bien documentados en Aragón de utilización del
Pórtico principal
vocabulario ornamental renacentista. Sobre él se localiza el tornavoz, añadido a mediados del siglo XVI, bellamente decorado con bustos alojados en frontones triangulares. El actual órgano, situado a los pies de la nave, cuenta con una magnífica caja. Fue construido a expensas del obispo José Laplana Castellón a fines del siglo XVIII. Entre 1603 y 1614 se construyó el retablo de la capilla mayor, obra del mazonero Jaime Viñola y del escultor Diego Martínez, ambos de Calatayud, y policromado por Agustín Leonardo y Gil Jiménez, vecinos de Tarazona, todo a expensas del obispo fray Diego de Yepes. Dedicado a la Virgen de la Hidria o de la Huerta, dentro de una estructura de tipo manierista representa escenas de la vida de Cristo y de la Virgen, con figuras de los santos patronos del obispado de Tarazona. Para su altar realizó el platero Lamberto Garro el rico frontal de plata, entre 1717 y 1724. Destaca el complejo sistema de yeserías que recubren los ventanales, rehechas en buena medida en nuestro siglo. El templo reune un conjunto de estilos diversos, desde el primer gótico del siglo XIII hasta sus últimas manifestaciones del siglo XV, para enlazar con el renacimiento del siglo XVI, aderezados con la tradición arquitectónica del mudéjar aragonés. Fue declarado Monumento Histórico Artístico en 1931.
Casa Consistorial
Fachada
La Casa Consistorial de Tarazona, antigua lonja, granero y mirador de la ciudad, fue construido entre 1557 y 1565 en la Plaza del Mercado, asentado en parte, sobre la antigua muralla. Del inmueble,concluido en 1571, sólo se conserva la parte baja de la fachada, con una decoración en yeso tallado que rinde homenaje al emperador Carlos V. El friso representa la cabalgata triunfal celebrada en Bolonia tras su coronación imperial en 1530. El friso
friso planta baja
dividía en origen la fachada en dos zonas bien diferenciadas. Por encima existía un corredor o galería de columnas, desmontado en el siglo XVIII y rehecho en la retauración en 1968-1973, y otro piso desaparecido, también como mirador. Por debajo se abría hacia el mercado mediante cuatro grandes arcadas suprimidas en época barroca. En cuanto a la decoración, toda en yeso tallado, bajo la banda del friso se sitúan los escudos del emperador Carlos V, el Reino de Aragón y
decoración planta baja
la propia ciudad de Tarazona. En la parte baja se completa con una representación de Hércules dequijando el león de Nemea, el gigante Caco robando los ganados del héroe tebano y un tercer personaje sin identificar que descansa a la sombra de un frutal. También hay sendas alegorías de la Justicia y la Purdencia acompañadas de otros tantos textos en latín alusivos a las virtudes cívicas que han de guiar el gobierno ciudadano. Fue restaurado entre 1968-1973 por Fernando Chueca Goitia, quien rehízo la galería superior tomando como modelo el claustro alto de Veruela.
Casas Voladas
Las casas voladas de Tarazona se sitúan sobre la judería vieja, dentro del barrio del Cinto. Destaca el ingenioso sistema empleado para ganar terreno al Cinto o recinto amurallado de la ciudad. Sobrevuelan las casas con un sistema de ladrillos volados, que se construyeron en el siglo XIV. Recientemente han sido restauradas y aparecieron bajo ellas restos de un batan musulmán.



Iglesia de Santa María Magdalena
La Iglesia de Santa María Magdalena situada en el barrio del Cinto de Tarazona, barrio que conserva su urbanismo medieval, con calles empinadas, muy estrechas, arcos, escaleras y pasadizos. Es el templo más antiguo conservado y fue la primitiva catedral de Tarazona ya en el siglo XII. Alineada en la muralla, sería el primer lugar de culto, la catedral visigoda de la Tarazona histórica, y de su función defensiva cabe deducir la recia estructura de fortaleza que tuvo la primitiva construcción, que aún podemos considerar en las zonas de la base de la torre y del ábside. Durante la dominación musulmana, fue mezquita, hasta la reconquista de la ciudad en 1119, que la devolvió al culto cristiano eliminando de la misma todo recuerdo musulmán. De finales del siglo XII es el edificio románico Gótico, consta de tres naves de longitudes desiguales y separadas por pilares, con cabecera sillar de tres ábsides, siendo el central de mayores dimensiones. De esta época es también el cuerpo inferior de la torre en sillería románica. Fue muy afectada durante la Guerra de los Dos Pedros hacia 1360 de modo que hubo de ser profundamente reconstruida. Sobre los sillares del siglo XII, quedó el trabajo serio de los alarifes moros de los siglos XV y XVI. El cuerpo de las naves en ladrillo y las techumbres de madera fueron levantados a comienzos del siglo XV, y el tramo del sotacoro en 1547. Todo el edificio sufrió una remoción entre 1694 y 1698 cuando se recreció la nave mayor y se sustituyó la cubierta de la nave central por bóveda de cañón con lunetos y se enmascararon con igual sistema las techumbres de madera de las naves laterales, hoy visible la del lado del evangelio. En estas obras intervino entre 1694 y 1699 el maestro Gregorio León. La torre fue continuada en ladrillo con estructura mudéjar, interviniendo en ella hacia 1503 el maestro Mahoma Rubio el Moro. Al interior de la iglesia se conserva la techumbre de madera de las dos naves laterales estando visible la de la nave lateral izquierda mientras la otra se encuentra oculta, enmascarada por la bóveda barroca. Se trata de uno de los ejemplos más significativos de Aragón de armadura de parhilera, junto a la armadura de Peñarroya de Tastavins. La estructura es la más sencilla de las techumbres a dos aguas, soportada por arcos diafragma apuntados. La nave de la izquierda conserva cinco tramos mientras la de la derecha solo tres. Desde el punto de vista ornamental es muy sencilla, presenta agramilados en el papo de los canes y policromías en rojos y verdes. La torre mudéjar levantada a los pies, es de tres cuerpos de ladrillo elevados sobre un zócalo de piedra sillar, de planta cuadrada y estructura de alminar con machón central de planta cuadrada en torno al cual asciende la escalera cerrada con falsas bovedillas de hiladas de ladrillo. Al exterior el primer cuerpo, de gran elevación concentra la decoración en la parte superior con frisos de esquinillas, zig-zags y cruces de múltiples brazos formando rombos. El segundo cuerpo se articula a través de la combinación de vanos de arco apuntado y frisos decorativos; el tercer cuerpo presenta grandes arcos de medio punto doblados y elementos ornamentales como arcos de medio punto ciegos y frisos de recuadros. La portada principal está situada en el tercer tramo de la nave del Evangelio. En el presbiterio, el retablo dedicado a Santa María Magdalena es de mazonería plateresca realizada por Pascual de Soria, y la policromía y pinturas sobre tabla, fechadas en 1566, están atribuidas a Pietro Morone. La capilla absidial románica del lado del evangelio guarda enterramientos de personajes medievales y fue además la sede donde radicaba la Cofradía de Hidalgos que reunía a la nobleza, cuyos miembros ostentaban la mayor representatividad de la ciudad. En la Capilla de Santa Margarita, nave de la epístola, se muestra una tabla de pintura aragonesa del siglo XV curiosamente trabajada por ambos lados, con referencias al Juicio Final y a la Inmaculada Concepción. Destacar también, el magnífico facistol del siglo XV, de planta octogonal con incrustación de taracea y decoración de lazos mudéjares. En la madera noble, las bellas y precisas taraceas de motivos geométricos, realizadas con la mayor probabilidad por artesanos del vecino Torrellas. A los pies de la iglesia se sitúa el coro alto, y bajo el mismo, se guarda la talla de San Atilano, el patrono de la ciudad, toda vez que, recientemente, quedó sin culto la iglesia donde se veneraba. Las capillas que se abren a las naves laterales destacan por sus embocaduras trabajadas en yeso de los siglos XV y XVI. En el año 2005 fue restaurado el chapitel original que databa de 1610.
Murallas Altas
Las murallas altas de Tarazona son las más importantes del antiguo recinto amurallado de la ciudad y las mejor conservadas. Robustas, bastante elevadas y de una solidez a prueba de siglos, forman una línea casi recta, seccionada verticalmente a trechos para dar acceso a las calles Mayor, Cuarteles y San Atilano. Se extienden a uno y otro extremo del Puerto y tienen un espesor que en ciertos sitios sobrepasa los cinco metros. Están hechas a base de gruesos cantos rodados, recios sillares y argamasa durísima e indestructible arena, cal y grava menuda. Un cuadrado torreón con el escudo de Aragón en piedra y un cubo macizo sobre el que se levanta el campanario mudéjar de la iglesia de La Concepción, formando un extraño conjunto, es cuanto resta de las defensas avanzadas.

Iglesia de Nuestra Señora de la Merced
La Iglesia de Nuestra Señora de la Merced de Tarazona fué fundada a finales del siglo XV por los frailes mercedarios, en el solar de la iglesia de Santa Cruz del Rebate, desaparecida durante la Guerra de los Dos Pedros. La primitiva iglesia de la Merced era un templo de dos naves, separadas por arcos y con sendas capillas al cabo de cada una. Su cabecera estaba orientada hacia el este y ocupaba aproximadamente el solar que ahora se destina a sacristía. La capilla mayor estaba dedicada a Nuestra Señora de la Merced, imagen que presidía un retablo realizado por el pintor Jerónimo Cósida en 1545. Otros tres altares ornaban la iglesia: el de Nuestra Señora de los Dolores, el de Santa Ana y el de los Santos Cosme y Damián. A finales del siglo XVI los mercedarios comenzaron a no encontrarse satisfechos con su edificio y su iglesia conventuales, por lo que decidieron adquirir las casas que lindaban con sus propiedades para iniciar la edificación de su nueva iglesia. En 1639, el maestro de obras Jerónimo Baquero, terminaba las obras de la nueva iglesia. Construída en sillería y ladrillo, consta de una sola nave, con capillas entre los contrafuertes. La nave central y las capillas laterales se cubren con bóveda de cañón con lunetos. Como cerramiento del crucero se colocó una gran cúpula gallonada sobre trompas que parece obra del siglo XVIII. Al final de la nave se sitúa el coro alto sobre arco rebajado. A los pies también se abre la puerta de acceso, en arco de medio punto, enmarcado por pilastras y sobre el que se dispone una hornacina con la imagen de la Virgen de la Merced. La torre, situada junto a la puerta, tiene un primer cuerpo erigido sobre planta cuadrangular en el que apoya un segundo octogonal. Recientemente ha sido restaurada. La fachada es obra del siglo XVIII, inspirada en los mo del arquitecto italiano Andrea Palladio, está presidida por una portada cuyo exorno pertenece al vocabulario arquitectónico clasicista. En ella destaca el grupo escultórico del nicho que la corona que representa a la Virgen de la Merced, ya que aparece vestida con el hábito mercedario, como Virgen de la Misericordia, protegiendo bajo su manto a la cristiandad. El retablo mayor, de madera sin policromar, fue realizado por el fraile mercedario escultor Fray Pedro Puey entre 1734 y 1737. Esta obra, de madera tallada, en la que sólo sería dorada y policromada la hornacina central que ocupa la imagen de Nuestra Señora de la Merced. Este retablo refleja un programa iconográfico totalmente mercedario en el que aparecen representados religiosos de esta Orden. Entre ellos podemos destacar a su fundador, San Pedro Nolasco, a San Ramón Nonato, San Pedro Pascual, San
Convento mercedario
Serapio o a Santa María de Cervellón, todos rodeados por un exuberante repertorio decorativo compuesto por angelitos, cartelas, querubines, hojarasca, guirnaldas y flores. Los altares colaterales, también churriguerescos, del último cuarto del siglo XVII, presentan en sus lienzos centrales la visión celestial de San Pedro Nolasco, en el lado del Evangelio, y la de San Ramón Nonato en el de la Epístola. Los retablos de las capillas de la nave fueron realizados en la década de 1640, tras la conclusión del templo, excepto el del Santo Cristo del Rebate, datado en la segunda mitad del siglo XVI. Los demás retablos están dedicados a la Virgen de la Providencia, San Crispín y San Crispiniano, San Juan Bautista, Nuestra Señora de las Nieves y a San Antonio de Padua. Adosado a la iglesia por el lado del Evangelio, se erigió el antiguo convento de los padres mercedarios. Ocupa un solar irregular que determina una planta trapezoidal. Es un edificio de ladrillo, con basamento de piedra sillar. El ingreso se efectúa a la par de la puerta de la iglesia por medio de un arco de medio punto enmarcado por una portada dotada de pilastras cajeadas y entablamento, decorada con un escudo de la Orden. En la hornacina central se sitúa la figura del fundador. El edificio cuenta con una pequeña luna-claustro, a la que abren las ventanas interiores. En el lado Este se encuentra la caja de la escalera, cubierta con bóveda gallonada decorada con hojarasca y cabezas de ángeles. El Convento es la sede del Conservatorio Estatal de Música dedicado a Raquel Meller y en la iglesia está instalada la parroquia de San Andrés, adscrita a la catedral.
Santuario de la Virgen del Río
El Santuario de la Virgen del Río de Tarazona fué edificado entre 1667 y 1672, con el fin de acoger la imagen de la Virgen aparecida junto al río. Desde entonces es la Patrona de Tarazona, celebrándose su festividad el día 7 de noviembre. El edificio, de estilo barroco, fué levantado por decisión popular, interviniendo en su fábrica el maestro de obras de Tarazona, Pedro Domínguez. Está construído en sillería y ladrillo, con la fachada y la puerta a los pies de la iglesia. Presenta planta de cruz latina, de una sola nave de tres tramos con capillas profundas entre los contrafuertes cubiertas con cúpula con linterna, mientras que la nave central se cubre con bóveda de cañón con lunetos y el crucero con cúpula. Las capillas laterales tienen cúpulas con linterna y el crucero se cubre con cúpula sobre pechinas. El escudo de la ciudad se reitera en la decoración, dejando constancia del patrocinio del Santuario. El retablo mayor es obra barroca de 1675, de traza churrigueresca, dorado y policromado, atribuida a José Serrano. Los escudos de la ciudad están reiteradamente en la decoración. De gran interés son los frisos y pavimentos de azulejo, fechados en 1721.
Plaza de Toros Vieja
La Plaza de Toros vieja de Tarazona, antiguo coso taurino, fue construido por iniciativa de varios vecinos a los que el ayuntamiento cedió los terrenos, sitos en el Prado de la Virgen del Río. Los vecinos iniciaron las obras en el año 1790, concluyéndolas dos años y medio después. Se levantó un vasto edificio de planta octogonal, en ladrillo y tapial, y está constituida por 32 viviendas habitadas desde su origen, de planta baja y tres alturas, con ventanas en el perímetro exterior y grandes arcos en el interior, sobre pilares ochavados, muchos cegados en la actualidad. Las grandes arcadas que abren al interior en los tres pisos cumplimentaban las funciones de palcos. En el interior se celebraron los festejos hasta que en 1870 entró en funcionamiento la actual Plaza de Toros. Ha sido restaurada hace muy poco y declarada monumento de interés histórico.
Iglesia de San Francisco
La Iglesia de San Francisco, obra de fines del siglo XV y del XVI, forma parte de lo que sería el convento de los franciscanos en Tarazona del que también se conserva el claustro. El antiguo convento de los franciscanos fué fundado por San Francisco de Asís en 1214. En 1329 se casaron aquí el rey Alfonso IV de Aragón y Doña Leonor de Castilla. De la primitiva iglesia de una nave se conservan parte de los muros exteriores y algunas capillas. El templo, es un edificio de una nave de cinco tramos con capillas entre los contrafuertes y cabecera poligonal de cinco lados. Se cubre con bóveda de crucería estrellada cuyos nervios descansan en ménsulas heráldicas profusamente decoradas. Tiene una sola nave, que se fue ampliando en sucesivas etapas, pero dentro de un mismo y prolongado estilo. Por lo tanto cada tramo se cubre con una bóveda de crucería estrellada distinta. Al claustro mudéjar del siglo XV, con sobreclaustro de los siglos XVI-XVII, abrían las principales dependencias conventuales, de las que hoy sólo se conservan la capilla de La Piedad, en la cuál fue consagrado obispo en presencia de los [_ReyesCatólicos_] el Cardenal Cisneros, durante las Cortes de 1495, y la librería rehabilitada para sede de la Escuela Oficial de Idiomas. Las capillas laterales se iban construyendo, como los tramos de nave según donaciones, y a lo largo del siglo, pero fueron modificadas la mayoría posteriormente, sufriendo una última mano unificadora en 1905. En el siglo XVII se construyeron las sacristías y sala capitular y entre 1793 y 1801, la capilla de la venerable Orden Tercera por el maestro José Basurte, interesante por su movida concepción espacial. La torre se levanta sobre la segunda capilla del lado de la epístola, al sur de la iglesia, tiene planta cuadrada, y su escalera de caracol, se encuentra en una esquina. Al exterior destaca fundamentalmente el ábside, que es donde se concentra la decoración con filas de dientes de sierra y una faja de rombos. La torre nos recuerda a la de la catedral. Está cargada de pleno sabor renacentista, careciendo en gran parte de los típicos motivos decorativos mudéjares. El retablo mayor está dedicado a la Inmaculada y es obra clasicista de la primera mitad del siglo XVII, con mazonería del estilo y taller de José Virto y escultura de los talleres de Calatayud. Adosado al presbiterio está el sepulcro de don Pedro Quintana que contribuyó a la ampliación de la iglesia. Entre las capillas destaca la del Santo Cristo de la Venerable Orden Tercera, construida en el siglo XVIII, en estilo barroco. En la quinta capilla del lado del Evangelio, está el retablo de Santa Ana, de mazonería de la segunda mitad del siglo XVI y pinturas sobre tabla que pueden atribuirse a Roland de Mois. Empotrado en el muro del atrio de entrada se conserva un grupo escultórico que representa la donación de la ermita de San Martín de las Heras a San Francisco de Asís por los esposos Novallas, obra gótica de fines del siglo XIV o comienzos del XV.
Laguna de Gallocanta
25/3/16

La Laguna de Gallocanta es una formación endorreica de agua salada, pervivencia de un mar interior de hace miles de años en la depresión del Ebro, que se encuentra ubicada en una gran cubeta del Sistema Ibérico a 990 metros sobre el nivel del mar, con una alimentación subterránea de agua como lo demuestra su salinidad. La laguna ocupa 1.400 hectáreas de las 53.600 hectáreas que tiene toda la cubeta, siendo sus aguas de elevada salinidad y alcanzando una profundidad máxima de 2 metros.
Daroca
25/3/16
El Ruejo
Es una piedra de molino, que en el año 1575 salvo Daroca de una inundación. Actualmente está situado en el Paseo de la Constitución de Daroca frente a la Puerta Baja. La calle Mayor de Daroca es un barranco natural. El día 14 de Junio de 1575, día de San Buenaventura, se desencadena una gran tormenta en Daroca y sus alrededores. La mina era incapaz de dar salida a tanta agua. Las puertas de la ciudad estaban cerradas, y la fuerza del agua y la corriente había depositado tras la puerta Baja todo tipo de materiales y suciedad, formando un auténtico dique por lo que el agua empezó a subir llegando en la zona más baja de la ciudad a más de metro y medio de altura. En los momentos más críticos una enorme rueda de molino, un ruejo ubicado en un molino de la puerta alta, movido por la fuerza de la corriente bajo por toda la calle Mayor a gran velocidad, descargo tal golpe al chocar con la puerta Baja que abrió las puertas, dando así salida a las aguas y salvando a Daroca de la destrucción.

Fuente de los veinte caños
La Fuente de los veinte caños se construyó en el siglo XVII, año 1639, en la Avenida de Madrid de Daroca. Estaba ubicada frente al convento de San Marcos en línea con la Puerta Baja. Monumento arquitectonico, de estilo manierista.Se articula mediante pilastras. La parte central de estas sostienen un friso corrido con decoración de grutesco, coronado por un frontón partido con volutas, y el escudo de la ciudad. Los caños, a pares entre las pilastras, salen de la boca de veinte rostros muy desgastados por la erosión. Le confiere mayor grandiosidad a la entrada de la ciudad y sirve de arranque al Paseo de epoca barroca.
Puerta Baja
La Puerta Baja o Fondonera se terminó en 1452 y es una de las más bellas de todo Aragón y, por su disposición general, pertenece al tipo de puertas flanqueadas por dos torres. Las dos torres son rectangulares, de 12 por 6 metros, con su lado corto en los frentes. Tienen saeteras y unas pocas ventanas de arco rebajado y adinteladas. Recientemente se ha recompuesto su bello remate de matacanes continuos, cuyo parapeto se remata con almenas de perfil escalonado, y sus ménsulas, de triple escalón, se ligan por arquitos ligeramente apuntados. El cuerpo que une ambas torres por encima del arco se reformó en tiempos de Carlos V, pero en la fachada exterior se advierten las dovelas que formaban el primitivo arco, de perfil apuntado, que hoy aparece empotrado en función de arco de descarga. Este cuerpo levantado sobre el arco es de piedra, y se embellece con una galería de huecos semicirculares, bastante estrechos, que servían para iluminar la cámara interior, encima hay una faja de ladrillo, con aspilleras, bajo un alero, que probablemente data de la época carlista.
Colegiata Santa María de los Sagrados Corporales
La Iglesia Colegial de Santa María de los Sagrados Corporales de Daroca empezó a construirse a mitad del siglo XII. Las obras duraron todo el siglo XIII y parte del XIV, y sufrió añadidos sustanciales a lo largo del XV. A finales del siglo XVI se construyó una iglesia nueva, aunque dejando algunos restos de la anterior. Es el conjunto que hoy podemos admirar. La iglesia primitiva estaba orientada al este; tenía tres naves, la central mucho más alta y ancha que las laterales; al parecer solamente tenía dos tramos más la cabecera. La puerta primitiva se abría al sur, al igual que el resto de las iglesias de la ciudad. La torre era de ladrillo, de estilo mudéjar, seguramente levantada en el siglo XIII; hoy se encuentra totalmente invisible al exterior enfundada por la de piedra que se edificaba en 1441. También en el siglo XV fue reconstruida la puerta del Perdón, al oeste, aprovechando un tímpano de época más antigua. También proceden de la antigua iglesia el órgano y la sillería del coro. El órgano es obra del organista de Calatayud, Pascual de Mallén de 1498. Este órgano fue transformado en el siglo XVI. Las cincuenta sillas de madera del coro las fabricó el maestro fustero de Zaragoza, Juan Canes entre 1494 y 1495. Entre los siglos XV y XVI, ante la gran afluencia de devotos y peregrinos visitantes de los Sagrados Corporales, se pensó en amplíar el templo. Se encargó de la dirección de las obras a Juan de Marrón, castellano y vecino de Orea, que en 1587 comenzó derribando el claustro y algunas casas contiguas. Abrió la nueva puerta, de estilo renacentista tardío, con abundantes insinuaciones barrocas del siglo XVII. La puerta consta de un arco de medio punto, apoyado sobre pilastras de molduraje muy sencillo. Su intrados tiene un angelito en la clave y va decorado con motivos
vegetales en recuadros. en la clave exterior tiene un escudo y cabezas de clavo, dentro de recuadros. En las enjutas del arco hay ángeles con guirnaldas. A ambos lados de la puerta hay cuerpos avanzados formados por grandes zócalos, sobre los que descansan pares de columnas corintias, en los que aparecen cuatro imágenes de Santos, muy deterioradas. El hueco superior, es a modo de hornacina rematado en forma de concha. Encima de estos huecos, corre un friso decorado y los grupos laterales de columnas rematan con un frontón triangular. El cuerpo superior tiene un gran ático, entre esbeltas columnas, decorado en relieve y representando a un sacerdote que muestra a la tropa los Sagrados Corporales. Este ático está terminado por un frontón curvo partido, y en el centro aparece la imagen de la Virgen que remata todo. A los extremos hay ángeles con escudos y dos imágenes toscas de Santos. Puerta del Perdón de la Iglesia de la Colegial Fue la puerta principal del primitivo templo y posiblemente la última fase de la construcción de aquel que, iniciado en estilo románico termina con esta muestra del gótico. Sencilla de líneas posee una indudable belleza que se traduce en perfecta
armonía de conjunto. De clara influencia francesa puede situarse su construcción en la mitad del siglo XIV que fue remoda arquitectónicamente en el siglo XV. Destaca la decoración del tímpano ejecutada por un escultor excesivamente imaginativo que nos ofrece una versión muy personal del Juicio Final, por lo que antiguamente se llamó a esta puerta la del Juicio final. El tímpano presenta una visión del Apocalipsis: Cristo triunfante entre el sol y la luna, y ángeles que portan los instrumentos de la pasión; es adorado por la Virgen y San Juan, que interceden por los hombre, los cuales son despertados de sus tumbas por ángeles trompeteros. Debe su nombre a poseer el privilegio de acogida, Locus apellationis, y de perdón con sólo tocar con la mano uno de sus clavos y después santiguarse. Este clavo es diferente a los demás, y se distingue porque en su cabeza está marcada una cruz. Altar Mayor Bajo la gran cúpula elíptica de la Basílica de la Colegial se yergue majestuoso el monumental baldaquino, obra del barroco, ejecutada en 1682. Sobre cuatro pedestales
de jaspes, otras tantas columnas salomónicas de mármol negro sostienen el baldaquino propiamente dicho, constituido por dos cúpulas de calada filigrana en madera dorada, en donde el artista zaragozano, Francisco Franco, coloca magistralmente distribuida una ornamentación riquísimamente policromada de angelotes, que unos sostienen escudos de los Corporales y entre ellos el de Armas del Arzobispo Terrer. Corona todo el conjunto las estatuas de cuatro Doctores de la Iglesia y en la cúspide la imagen de Santo Tomás de Aquino. Bajo esta monumental obra de arte se cobija el grupo escultórico de la Asunción de la Virgen. Sobre unas nubes, que sostienen dos bellísimos ángeles, tiene su asiento la imagen de la Virgen María, de singular y exquisita expresión. Conjunto maravilloso y un prodigio de equilibrio lleno de fantasía e ingravidez. En el centro de las nubes que sostiene a la Virgen, se abre un óculo, con cerramiento de concha movible que se utiliza para la exposición de la custodia con la Sagrada Forma. Capilla de los Sagrados Corporales La capilla es la antigua cabecera de la iglesia románica, siendo una afortunada construcción de tipo franco flamenco a modo de jubé, o separación del altar del antiguo presbiterio. Forma todo un conjunto unitario, labrado en piedra blanca a lo largo
del siglo XV. Parece que se empezó por encargo de Juan II de Aragón y se terminó con los Reyes Católicos. En ella pudo trabajar el escultor darocense Juan de la Huerta, que sirvió en la corte de Borgoña. Pueden apreciarse por lo menos tres facturas sucesivas. Aparece el frente de esta capilla, con una rica portada cuajada de relieves y calados, con arabescas cortinas de alabastro, tejidas bajo las ojivas de los tres arcos que rematan en agudos florones. Representados en lo más alto, bajo doseletes, aparecen Cristo en la Cruz, y dos parejas de ángeles sosteniendo en sus manos el Santísimo Misterio y los blasones de Aragón y Castilla. A finales del siglo XVII se abrió el óculo que
sirve de ostensorio y se pintaron las figuras con ribetes y lunares dorados. Llaman la atención los relieves del jubé que narran la historia del milagro de los Corporales, con un hábil trabajo lleno de detalles documentales de la época. Tras del óculo se encuentra un camarín donde se guardan los Sagrados Corporales en una moderna arqueta sagrario de plata repujada, en cuyas caras se ven esmaltados los escudos de Aragón, Santo Sepulcro, papa Pío XII y arzobispo Domenech. Los laterales de esta capilla están decorados por figuras esculpidas, dispuestas sobre repisas escalonadas sobre el gablete, cuyos arranques apoyan en los extremos de arcos rebajados. Bajo los gablestes aparecen el yugo y el haz de flechas, armas de los ReyesCatólicos Isabel y Fernando.
Iglesia San Juan de la Cuesta
Abside
La Iglesia San Juan de la Cuesta de Daroca está situada en la plaza de San Juan y fue fundada a mitad del siglo XII: Se encuentra muy transformada debido a las sucesivas reedificaciones y restauraciones a que ha sido sometida. Inicialmente era de una sola nave, orientada al este, con ábside, torre en el lado sur, así como la puerta de acceso. Ya en el siglo XV debieron de añadirse dos capillas, las más próximas al presbiterio, época en la que también pudo acabarse la torre; y en el siglo XVII sufrió una transformación sustancial, que afectó al conjunto del edificio, abriendo algunas capillas y sustituyendo la puerta primitiva. Lo que en la actualidad se conserva de su fábrica primitiva es el presbiterio, con un ábside iniciado en piedra en el siglo XII y terminado en ladrillo mudéjar en el XIII; este cambio de material supuso la transformación de las columnillas de piedra de la parte inferior en pilaretes de ladrillo en la superior. El ábside termina en un friso de arquillos ciegos realizados en ladrillo. El ábside presenta seis medias columnas adosadas que se transforman en pilastras cuando se pasa de la fábrica de piedra a la fábrica mudéjar en ladrillo. Tiene dos vanos aspillerados, doblados por un arco lobulado de siete lóbulos, uno en la parte central del ábside y otro en el tramo recto del presbiterio. A mediados del siglo XIII se inicia la construcción románica en piedra hasta mitad del muro absidial, continuándose la obra en ladrillo. La iglesia sufrirá remociones entre los siglos XIV y XVII.
Iglesia de San Miguel
Está situada en la parte alta de la plaza del mismo nombre. Su construcción se empezó en el siglo XII, pero la mayor parte de la misma se realizaría durante el siglo XIII, en estilo mudéjar. De esta época se conservan los muros laterales, la portada y el ábside. El ábside aparece decorado con pinturas de la segunda mitad del siglo XIV. Ya en el siglo XV debió de construirse el cimborrio y la torre mudéjar, que desapareció hacia 1919. El coro actual, de sillería, se le añadió a principios del siglo XVI. En el siglo XVII se transformó en una iglesia de aspecto totalmente barroco, por el añadido de numerosas bóvedas de yeso al interior. La restauración realizada hacia 1965 le devolvió su estructura primitiva. Toda la iglesia es de piedra sillar, salvo el cimborrio, que es de ladrillo. Tiene tres naves, de sólo dos tramos cada una que se cubren con bóveda de cañón apuntado, lo mismo que el crucero. El cimborrio tiene bóveda de arista. El ábside, que se cubre con bóveda de horno, tiene al exterior triples columnas adosadas que terminan en capiteles de hojas y bolas; un friso de arquillos ciegos apoyados en ménsulas recorre todo el ábside. La puerta está situada en el muro sur, en el tramo de los pies. Tiene cinco arquivoltas de medio punto; la superior, con adornos de dientes de sierra y ajedrezado y restos de policromía. Se conservan algunos capiteles, aunque muy deteriorados.
Iglesia Santo Domingo de Silos
La Iglesia de Santo Domingo de Daroca está situada en la plaza de Santo Domingo. Esta iglesia conserva restos de la Edad Media y del siglo XVIII, época en la que fue reformada sustancialmente. La iglesia románica medieval, iniciada en el siglo XII, estaba orientada hacia el Este. Sus obras debieron durar por lo menos todo el siglo XIII; de la primera mitad del mismo es el ábside, de piedra, con tres ventanas con dientes de sierra en las arquivoltas, entre contrafuertes. En el interior apenas se notan los restos de la iglesia antigua, ya que en el siglo XVIII se cambió la orientación de la cabecera y se construyó un edificio barroco de tres naves de la misma altura, con tres tramos cada una, que se cubren con bóveda de crucería. Es de destacar en esta iglesia el coro realizado en el año 1700, así como el órgano que se halla colocado en la parte alta del coro. La torre campanario es de planta cuadrada y tres cuerpos que al exterior queda dividida en tres partes en toda su altura por baquetones adosados al muro. Al
interior es maciza y con una escalera helicoidal en el centro. El primer cuerpo de la torre románica en piedra sillar se levantó en los siglo XII - XIII, continúandose los otros dos cuerpos en estilo mudéjar en la mitad del siglo XIII. El primer cuerpo de la torre es de piedra sillar, y el resto de ladrillo con esquinas de sillar. En el primer cuerpo, y por cada lado, se abre una ventana ajimezada enmarcada, sobre la que cargan arcos lobulados y entrecruzados. Sobre el enmarque de la ventana hay un friso de esquinillas. El segundo cuerpo cuenta con vanos de medio punto. En el alero, bajo un friso de arquillos ciegos y entre los modillones, hay aplicación de platos de cerámica vidriada de color verde.
Hospital de Santo Domingo de Silos
Actualmente el edificio ha sido rehabilitado para sede del Museo Comarcal y Colegial. Fue el hospital más importante dentro de la ciudad y estaba destinado a refugio de transeúntes y minusválidos. Es un edificio de modestas dimensiones, construido posiblemente a fines del siglo XV o comienzos del XVI y responde a la tipología de lonja gótica aragonesa o levantina. A pesar de su función como lugar de hospedaje, la parte inferior se disponía mediante arcos de medio punto, recuperados en la restauración, que originalmente estarían abiertos y formarían un acceso en forma de lonja. El segundo piso cuenta con dos ventanas ajimezadas, con doble arco de medio punto peraltado, partidas con un motivo decorativo en forma de llama que recuerda claramente a los arcos trebolados góticos como los del Ayuntamiento de la Iglesuela del Cid, edificio con el que guarda evidente relación. Ambos arcos se apoyan en columnitas con el fuste magníficamente trabajado y capiteles con motivos decorativos florales realizados en yeso, al igual que las basas. En el tercer piso, utilizado seguramente como granero o almacén, se abre una galería de arcos de medio punto realizada en ladrillo. El edificio se construyó en tapial, excepto esquinas y arcos que se hicieron de ladrillo como elementos de refuerzo. Hasta hace pocos años, iglesia y hospital se comunicaban mediante un paso elevado con un arco de medio punto al frente y adintelado por su parte superior.
Casa Palacio de los Luna
Así denominado por la abundancia de escudos de armas de este linaje que aparecen en la decoración heráldica del edificio, tanto en el exterior como en el interior. Esta casa se construyo por iniciativa y bajo el patronazgo de don Pedro Martínez de Luna, Benedicto XIII, cuyas armas de pontífice campean en la sala principal, entre los años 1396 y 1410. La casa consta de tres plantas. La planta baja de gran altura ha conservado las techumbres en buen estado, especialmente la parte de la derecha en donde se pudo albergar una capilla; esta planta ha sido dividida en dos, dada su gran altura, y se utiliza la parte baja de tiendas y la más alta de vivienda. La planta noble, que sobresale a la calle Mayor por encima de un voladizo de apeos de madera que terminan en quillas de proa, tan características de las techumbres de madera aragonesas en torno a 1400, conserva los salones y alfarjes originales, aunque se han transformado los huecos originales en balcones. La planta última o graneros tienen una gran armadura de madera y presenta a la fachada el característico mirador del siglo XV. El edificio tiene forma de U, con dos partes largas a los lados en sentido transversal y la puerta en el centro accediendo directamente a un patio interior; este patio se unía a las partes laterales por arquearías de ladrillo apuntadas sobre pilares; se conservan cegadas las de la parte izquierda y las de la derecha se sustituyeron por columnas toscanas y zapatas de madera en el siglo XVI. Este patio
con apeos de voladizo de madera en el lado derecho y con las yeserías góticas recuadradas en alfiz con ornamentación de lazo es un claro ejemplo de desarrollo hacia el interior de la arquitectura mudéjar. En el primer piso tiene un voladizo exterior decorado con pinturas al temple, en muy mal estado de conservación, representando las armas de la familia Luna y linajes emparentados con ellos, destacando entre todos el blasón de Benedicto XIII, el Papa Luna. A ellos se unen escudos relacionados con la monarquía aragonesa de la Baja Edad Media. La techumbre de la plata noble se cubre con madera, destacando el alfarje decorado con los mismos escudos heráldicos que en el voladizo exterior. El patio central conserva tres ventanas ajimezadas decoradas con fina tracería y caireles, enmarcados por alfiz de estilo gótico mudéjar. Las ventanas exteriores del granero conservan todavía su talla original. Remata el edificio un alero más sencillo aunque tambien decorado con pinturas. El edificio conserva tambien una amplia bodega con bóveda de cañon apuntado, construida en piedra sillar con numerosas marcas de cantero.
Casa de la Comunidad
Es una casa palaciega de finales del siglo XVII edificada en ladrillo caravista, esta estructurada en planta baja, un piso y graneros. Tiene una magnifica puerta de entrada cerrada con arco de medio punto. En su interior acoge bodegas de epoca, sala de exposiciones, zona de servicios, despachos, y Archivo de Protocolos Notariales. Fue restaurada entre los años 1990 y 1991 por la Escuela Taller las Murrallas de Daroca, ubicando en ella la casa de la Diputacion de Zaragoza en la Comarca del Campo de Daroca. Casa de la Comunidad de Aldeas La Casa de la Comunidad de Aldeas de Daroca situada en la Plaza de San Pedro, es un edificio del siglo XVII, construido en ladrillo caravista, donde la alternancia de luces y sombras juega un destacado papel. En esta casa se ubicaba la sede de la comunidad de aldeas de Daroca. El edificio ha sufrido muchas remociones, pero podemos apreciar en la planta baja portada de piedra adintelada, escoltada por dos pilastras toscanas de fuste acasetonado, sobre ellas un arquitrabe corrido a dos bandas, friso liso y cornisa. En el primer piso vemos tres vanos, los laterales cerrados con arco rebajado y moldura lobulada, y el central, flanqueado por un marco con decoración de hojas. En el segundo piso o granero vemos en el centro el escudo de la Comunidad de Aldeas, colocado en el año 1755, representando las armas de la Corona de Aragón.
Casa de los Soportales
El Almudí, o Casa de los Soportales, está situado en la Plaza de España, 4 de Daroca, es un dificio del siglo XVII, realizado en ladrillo con un piso de vanos adintelados y un pequeño granero en la parte superior. Los soportales que configuran la lonja en la parte inferior estan realizados en piedra con zapatas de madera para facilitar un apoyo mas completo. En el año 1643 unos vecinos piden permiso al concejo para construir unos soportales en sus casas, con motivo de embellecer la plaza. Los oficiales conceden el permiso con la condición de reservarse los bajos para almudí o cámara para recoger el grano que entraba en la ciudad.
Convento de escolapios
El Convento de Escolapios de Daroca fue fundado en 1731, el edificio es todo de ladrillo, con un zócalo de piedra sillar. Forman conjunto el convento y la iglesia. La iglesia tiene en el centro un arco de medio punto que enmarca la puerta y una hornacina en la parte superior, hoy vacía, con complicados adornos barrocos. Encima hay un óculo y a los lados, varias ventanas. La fachada termina en cornisa y frontón partido. La iglesia tiene tres naves cubiertas con lunetos y bóvedas vaídas sobre pilares cuadrados. El altar mayor está dedicado a Santo Tomás de Aquino, destacan además los retablos de San José de Calasanz, la Sagrada Familia y el de la Piedad. El convento tiene una fachada de cuatro plantas, con impostas entre ellas. Tiene ventanas con molduras en los inferiores y balcones en el superior. En el interior destaca el claustro que tiene arcos de medio punto en la planta baja y tres pisos con ventanas con molduras, separados también por impostas horizontales y pilastras verticales. Todo el edificio es un conjunto de gran belleza, acentuada por su situación al lado de las murallas y la Puerta Alta.
Puerta Alta y Torreón de los Huevos
La Puerta Alta fue construida en el siglo siglo XV y se abre en un lienzo de la muralla construido todo de piedra sillar, aunque recrecido con un parapeto de ladrillo con aspilleras, probablemente de la época carlista. Es un sencillo arco apuntado, con dovelas, aunque debió ser una gran torre-puerta de planta rectangular, como otras muchas. Su cuerpo se reformó en el siglo XVII, en ladrillo y con tejado a dos vertientes; su fachada intramuros evidencia el arco, aquí semicircular, y bajo una galería de dos arcos rebajados. A pocos metros de la puerta Alta está el torreón llamado de los Huevos, o de los Escolapios, por situarse junto a su colegio; es también de sillería y con la particularidad de su cara externa achaltanada en semioctógono. Subsisten las ménsulas de las tres buhardas que tenía en cada cara, y recientemente se eliminaron sus almenas de ladrillo, que eran postizas.
Torreón de la Sisa
Es una torre de planta pentagonal junto a la que se abriría unos de los acezos de la ciudad, en arco de medio punto de ladrillo, que fue derribado. Esta puerta daba acceso al barrio de la judería, en el que vivía la comunidad judía de Daroca, y que se conoce desde la expulsión de los judíos de España en 1492 como Barrio Nuevo. La torre presenta un aspecto heterogéneo resultado de las distintas fases de construcción. La base y el primer cuerpo están construidos en sillar. En el primer cuerpo se aprecian los pequeños huecos o saeteras abiertos en el muro que permitían la vigilancia y defensa de la entrada a la ciudad. En el cuerpo superior, aunque igualmente recorrido por el mismo tipo de huecos, esta realizado en ladrillos, y se cubre todo el conjunto con un tejadillo de tejas.
Muralla
Daroca es una ciudad asentada en un barranco, cuyo centro es la calle Mayor. A ambos lados se encuentran situadas calles menores, todas ellas en pendiente que remontan las laderas de los cerros de San Cristóbal y de San Jorge. En los dos extremos de la calle mayor se encuentran dos puertas que daban acceso a la ciudad, la Baja o Fondonera y la Alta, de las que arranca el largo cinturón amurallado que la rodea, de unos tres kilómetros y medio, y recorre los cerros que la acogen. Estas murallas son de argamasa rojiza y grisácea, mampostería, ladrillo con tracerías mudéjares, reservando la piedra de sillería para los muros y torres principales. Las murallas fueron levantadas en el siglo XII y tienen 4 Km. de longitud rodeando al pueblo. Antiguamente tenían 116 torreones, pero actualmente sólo quedan catorce torreones y dos puertas defensivas fortificadas.
Castillo Mayor
Es posible que su recinto alto, que bordea una meseta de laderas muy escarpadas, proceda de la época musulmana, pero está muy alterado. El Castillo Mayor es de tapial y piedras, de planta ovalada, de unos 80 por 30 metros, y su elemento más destacado es una desmochada torre rectangular, de argamasa y mampostería, situada al borde de la meseta, que tiene la particularidad de su base en talud; su puerta es de arco apuntado. A su lado, gran parte de la meseta está ocupada por los paredones de un edificio de planta rectangular muy alargada, al parecer de tiempos modernos. Alrededor de esta meseta peñascosa, y a más bajo nivel, hay otro recinto de murallas mucho más extenso, de unos 250 por 80 metros, también de planta ovalada. Este muro se adapta también a las irregularidades de las rocas y aparece modernizado con las aspilleras para la fusilería que mandó practicar el general Oraá en 1837 al reparar el castillo, el cual había sido desmantelado en 1707 por orden de Felipe V. El largo rebellín dirigido hacia el norte debe ser de su tiempo, pues no aparece en el citado grabado en 1668.
Cueva de la Morica Encantada
Debajo de la torre del castillo se encuentra un subterráneo, hoy medio cegado, que dicen construyó el último alcalde moro de Daroca, Aben-Gama, que se conoce con el nombre de la Morica Encantada, donde, según cuenta la leyenda, la hermosa Melihab amaba el silencio, silencio que abandonó cuando bajó un día por el subterráneo para dar libertad a su cautivo amante cristiano por una puerta secreta, pagando con su vida la liberación de su amado caballero.

Ermita de Nazaret
La Ermita de Nazaret se halla excavada en una roca, bajo el monte que protege por el nordeste a la ciudad, y en el punto más alto de Daroca. Está en la parte alta de la calle de la Grajera, al norte del castillo. Este templo, según cuenta la tradición, sería la primera iglesia cristiana tras la reconquista de la ciudad. Consta de una sola nave de unos cinco metros de ancha por diez de larga, con una cabecera en la que hay tres nichos excavados en la roca con otros tres altares, uno en el frente y dos en los laterales. El retablo mayor es obra del siglo XVI y tiene una talla de la Virgen, en el centro, y varias pinturas de la historia de su vida en los laterales y en la pre. El retablo de la derecha está dedicado al Santo Cristo, con una escultura del mismo, de buena calidad, de la segunda mitad del siglo XVI. El de la izquierda está dedicado a San Mamés y es obra del siglo XVIII. Tiene gran interés el púlpito, excavado también en la roca, así como la escalera de acceso. La iglesia está pintada con gracia en el siglo XVIII. Una sencilla fachada renacentista, pintada de ocre, destaca entre el fondo rojizo y marrón de la roca y el verde de algunos árboles de este pintoresco rincón. Cuenta la leyenda que en este lugar existia un templo griego dedicado a la diosa Diana. Corina, hija de Licaon sumo sacerdote del templo, una noche escucho predicar a un anciano llamado Torcuato, San Torcuato, le impresiono mucho el sermón y esa misma noche en sueños se le apareció la Virgen Maria diciéndole que tenia que convertirse al cristianismo y dedicar el templo a la virgen de Nazaret. Diana asi lo hizo y desde entonces existe la pequeña ermita.
Zaragoza
26/3/16
Palacio de la Alfajareria
Exterior
Palacio islámico S. XI-XII. Palacio cristiano medieval S. XII-XIV. Palacio Reyes Católicos S. XV. Reformas y ampliaciones en la época moderna y contemporánea S. XVI- XX. El palacio, sede actual de las Cortes de Aragón, es un edificio de singular belleza. Su dilatada existencia a lo largo de la historia nos permite observar la delicada belleza ornamental de un palacio taifal del siglo XI, las extraordinarias tallas en madera en forma de alfarjes de los artistas mudéjares que trabajaron en el palacio
Palacio musulmán
cristiano medieval y la magnificencia de la época de los Reyes Católicos, con su salón de trono, en el que asombra la espectacular techumbre de madera dorada y policromada. La Aljafería ha vivido diversos avatares, cambios y etapas. Concluidos los trabajos de restauración del monumento, en la actualidad es un edificio vivo y abierto, un referente cultural en nuestra ciudad. PALACIO ISLÁMICO: Su esquema compositivo a base de un patio rectangular abierto y con alberca en el lado sur, desarrolla dos pórticos con
Palacio Mudejar
arquerías mixtilíneas y polilobuladas a modo de pantallas visuales y al fondo, unas estancias tripartitas destinadas a uso ceremonial y privado. En el pórtico norte se encuentra un pequeño oratorio de planta octogonal y decoración de yeso (atauriques). PALACIO MUDÉJAR: En el siglo XII el palacio inicia su andadura cristiana, convirtiéndose en el palacio de los monarcas aragoneses. De este periodo destacan una serie de estancias correspondientes a salas del palacio del rey Pedro IV decoradas con unos espléndidos alfarjes, que son de vital importancia por ser foco de irradiación de formación del arte mudéjar aragonés.


.Iglesia de Nuestra Señora del Portillo
En horario de culto Los orígenes de la Iglesia de Nuestra Señora del Portillo se remontan a la reconquista, vinculados a una intervención milagrosa de la Virgen que salvó a la ciudad de un ataque musulmán en 1137. La iglesia actual es un edificio barroco levantado a partir de 1702, cuya fábrica ha sido objeto de importantes intervenciones a lo largo de los siglos XIX y XX. Por su ubicación en la muralla, junto a una de las puertas, la Puerta del Portillo, resultó muy dañada durante Los Sitios en la Guerra de la Independencia. En 1908 se inaugura en su interior la Capilla de las Heroínas, en honor a las mujeres que lucharon con valentía en los Los Sitios: Agustina de Aragón, Casta Álvarez y Manuela Sancho. El día 5 de febrero, festividad de Santa Águeda, las mujeres
Monumento a los heroes del 2 de Mayo
zaragozanas acuden con gran fervor a esta iglesia para venerar las reliquias de la mártir que se guardan en su interior. Al exterior ofrece un aspecto macizo de compacto bloque de ladrillo. En contraste, el espacio interior es amplio y diáfano: una planta de salón de tres naves con capillas laterales y bellas decoraciones en estuco, que muestran claras influencias de la Iglesia de Santa Isabel de Portugal y de la Basílica del Pilar. En su ornamentación se mantiene la tradición de las yeserías aragonesas, en esta ocasión con motivos vegetales y figurativos. Las pechinas de la cúpula se decoran con el tema de las cuatro mujeres fuertes de la Biblia y los caudillos derrotados a sus pies. Esther, Judith, Jahël y Débora. El retablo mayor, procedente de la iglesia de Santo Domingo, acoge en su hornacina central la imagen gótica de Nuestra Señora del Portillo.
Palacio de los Condes de Morata o de Luna en Zaragoza
El Palacio de los Condes de Morata, también llamado Palacio de los Luna, es una casa palacio renacentista del siglo XVI construida en el Coso por orden de don Pedro Martínez de Luna, primer Conde de Morata y Virrey de Aragón. El edificio fue diseñado por el arquitecto Martín Gaztelu, que comenzó la construcción en 1551 con ayuda de los canteros Juan de Albistur y Juan de Amezcueta. Su zócalo se construyó con los sillares de la muralla romana. La portada, un arco de medio punto flanqueado por estatuas, conocidas como los Gigantes de la Audiencia, representando a Hércules en la derecha. y a Teseo en la izquierda, talladas por Guillaume Brimbez en 1552. El friso muestra una escena de triunfo de César, flanqueado a la derecha por amorcillos y un vaso de la virtud y a la izquierda por dos faunos. Sobre el tímpano, Helios con Aurora y la Luna. El palacio posee un enorme patio central, de cuatro columnas centrales por lado y además de una en cada esquina. La parte superior, formada por una galería cerrada por columnas, presenta medallones con escudos y bustos en su parte exterior. Este palacio es la sede del Tribunal Superior de Justicia de Aragón. Sigue las pautas de la austeridad: el color sólo lo pone la clásica cerámica aragonesa de cartabón verde y blanco.
Iglesia de la Mantería
La Iglesia de la Mantería, templo barroco, es el único testimonio que conservamos del antiguo convento de Santo Tomás de Villanueva, perteneciente a frailes agustinos observantes. El conjunto fue mandado construir por el arzobispo de Zaragoza, Francisco Gamboa, y el obispo de Huelva, Bartolomé de Foncalda, entre 1663 y 1683. El edificio es de una nave y sus muros y bóvedas fueron pintados por Claudio Coello y su discípulo Sebastián Muñoz conformando uno de los conjuntos pictóricos más relevantes realizados durante el reinado de Carlos II. El interior está completamente cubierto por pinturas realizada por Claudio Coello, pintor real, y su ayudante Sebastián Muñoz, que se trasladaron a Zaragoza durante dos años, entre 1683 y 1685, para finalizar el encargo. Las pinturas, de excepcional colorido y fantasía, resulta muy complejo, mostrando frutas, angelotes, guirnaldas, celajes, cortinas y arquitecturas fingidas, además de medallones con las virtudes y diversos retratos de personajes. La cúpula central muestra la glorificación de la Trinidad. De la extensión original de las pinturas, sólo se conservan, a partir de las cornisas, las de los techos y cúpulas, habiéndose perdido las de la parte inferior de las paredes, aproximadamente la mitad de la superficie pintada originalmente. Con el derrumbamiento reciente de una cúpula se han perdido también las pinturas que la cubrían. El resto parece estar en bastante mal estado, temiéndose su pérdida si no se restaura. Desde 1883 forma parte de las escuelas de las madres escolapias (Colegio de las Escolapias). En la actualidad, la fachada de la iglesia, flanqueada por dos torreoncillos, forma uno de los lados de la Plaza de San Roque, antiguamente llamada Plaza de la Mantería, en El Coso.
Catedral de San Salvador o la Seo
La Catedral de la Seo, primera catedral cristiana de Zaragoza, construida bajo la advocación de San Salvador, se levanta sobre el mismo espacio que antes habían ocupado el templo romano del foro, la iglesia visigoda y la mezquita mayor musulmana. La Catedral de la Seo levantada junto al Ebro, bajo la advocación de San Salvador, primera catedral cristiana de Zaragoza, está construida en el solar del antiguo Foro romano de Caesar Augusta, de la iglesia visigoda y de la mezquita mayor de Saraqusta, de cuyo minarete todavía perdura la impronta en la torre actual. El edificio fue comenzado en el siglo XII en estilo románico integrado en la mezquita aljama y ha sido objeto de muchas reformas y ampliaciones por lo que encontramos una abigarrada yuxtaposición de estilos que van desde el románico hasta el neoclásico, del siglo XII a finales del siglo XVIII. La Catedral de la Seo es una iglesia de cinco naves y seis tramos cubiertos por bóvedas de crucería de la misma altura, lo que da al recinto aspecto de iglesia de planta cuadrangular de salón. En la cabecera se sitúan dos ábsides (originalmente tenía cinco ábsides) y, en el lado de la epístola, sobre dos de los ábsides desaparecidos, se emplazó la sacristía. Al extremo del lado del evangelio se construyó la Parroquieta para albergar el sepulcro de Lope de Luna. La estructura de las naves está apoyada en contrafuertes que se cierran con muros formando capillas interiores. Cubre el crucero, que no destaca en planta, un cimborrio de hechura mudéjar. El material constructivo fundamental es el ladrillo, habitual en la arquitectura aragonesa. El conjunto de la catedral, en su aspecto exterior, no refleja la estructura interna debido al cerramiento con muros de varios espacios circundantes como dependencias o residencias de los miembros del cabildo. El acceso principal se realiza por el lado occidental, donde se levantó en la se  egunda mitad del siglo XVIII una fachada barroca clasicista que sustituyó al
Portada Barroca
portal mudéjar del siglo XIV de cuyo lienzo aún se conservan restos. Completan el conjunto de la catedral el campanario barroco exento y el Arco y Casa del Deán, que conecta la catedral con un edificio exterior salvando la calle. Exterior El exterior de los ábsides de la que fuera mezquita mayor de la ciudad árabe denota en su tramo inferior su inequívoco origen románico en cuanto a su reforma cristiana se refiere. El interior de los ábsides, se conservan dos de los tres originales, conserva, en su decoración y estructura, aunque camuflada por posteriores añadidos, su prístino carácter románico original, de finales del siglo XII, con un interesantísimo grupo escultórico en las arquerías. Junto a los ábsides se hallan los magníficos paneles de ladrillo de la llamada parroquieta de San Miguel, obra fundamental del mudéjar aragonés y construida en el último tercio del siglo XIV. Esbeltos arcos mixtilíneos y un complejo encaje geométrico semejan un rico tapiz árabe en el que se engarzan bellísimos mosaicos y piezas cerámicas. La obra mudéjar se continúa a través de la tracería calada de los ventanales que se abren por encima de los ábsides, rematado todo el conjunto por el exterior del audaz cimborrio de principios del siglo XVI. Completan los elementos exteriores más interesantes del templo la torre barroca, construida en las últimas
Abside mudejar
decadas del siglo XVII, y la portada neoclásica, iniciada en 1786 sobre la mudéjar original. Interior La parroquia de San Miguel, construida por deseo del arzobispo don Lopez Fernández de Luna cuyo sepulcro, de rica y bellísima ornamentación, es considerado pieza esencial dentro de la escultura funeraria del siglo XIV europeo. La otra pieza singular de la parroquia es la esbelta techumbre, una rica muestra de la carpintería mudéjar. En lo que es propiamente el recinto central del templo, que en su día debió ser de tres naves de estilo gótico, destacan las cinco naves, recientemente restauradas, en cuya cabeza se levanta el magnífico retablo mayor, obra, en lo esencial, del escultor Pere Johan y de Hans de Suabia. Hermosísimo y casi inverosímil es, asimismo, el cimborrio, construido en el primer tercio del siglo XVI en sustitución del primitivo mudéjar, como mudéjar fue también la primitiva torre. La influencia árabe en este cimborrio se evidencia en la forma octogonal de la cúpula y por el octógono estrellado formado en el cruce de los arcos que la sostienen.  El coro se sitúa en el centro de la Catedral,  y fue
Torre mudejar
 mandado construir entre 1445 y 1447 por el arzobispo Dalmau de Mur. Está formado por 117 sillas de estilo mudéjar realizadas en roble de Navarra por los mazoneros catalanes Francisco y Antonio Gomar, el fustero Juan Navarro y el pintor Jaime Romeu. Las sillas son muy sobrias, decoradas con elementos arquitectónicos y algunos elementos vegetales, a excepción de las tres sillas de la presidencia que están algo más trabajadas. Cierra el conjunto una reja de bronce dorado rematada con esculturas de madera dorada de El Salvador, San Pedro y San Pablo realizada por Juan Ramírez entre 1721 y 1722. La capilla de San Bernardo de Claraval es una de las obras cumbre del renacimiento aragonés. De entre 1549 y 1555, contiene las tumbas del arzobispo don Hernando de Aragón, quien la mandó realizar, y de su madre doña Ana de Gurrea. La capilla de los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael , o simplemente capilla de San Miguel, fue mandada construir y financiada por Gabriel Zaporta, señor de Valimaña, el 13 de octubre de 1569, con intención de convertirla en su capilla funeraria. El museo de tapices de La Seo, ubicado en la sala
capitular, posee una importante colección, compuesta por unos 60 paños de los siglos XV al XVIII, que permite contemplar diversas épocas de evolución del arte del tapiz, por lo que se puede considerar una de las más relevantes y completas del mundo. En la sacristía de la Virgen se custodia el valiosísimo joyero con riquísimas y numerosas piezas de dudoso valor artístico, no así económico, salvo algunas excepciones. En la sacristía mayor se conservan numerosas pinturas del siglo XVII y XVIII de las escuelas valenciana y aragonesa. Hay que destacar, además, el gran armario, en cuyo interior se conservan los relicarios y cuyas puertas fueron pintadas por José Luzán, maestro de Goya. En su interior se conservan, entre otros, los bustos-relicarios de San Valero, patrón de Zaragoza, San Vicente y San Lorenzo, procedente de los talleres de Aviñón y donados al templo por el papa aragonés Benedicto XIII. Encontramos también la custodia procesional, que realizó el orfebre Pedro Lamaison (con base en un dibujo de Damián Forment) entre 1537 y 1541 con 218 kilos de plata y el olifante de Gastón de Bearn, tallado en marfil con la técnica árabe del siglo XI.
Puente de Piedra
Situado en el mismo lugar que el puente romano, el actual es gótico del siglo XV y es el puente más antiguo que se conserva sobre el Río Ebro. De historia muy accidentada a causa de las crecidas del río y los avatares de la historia, ha sufrido numerosas remociones. Actualmente posee siete arcos vistos y uno oculto bajo la calle que transcurre a la orilla del río. También se le llama Puente de los Leones, por las cuatro estatuas de leones en bronce realizadas en 1991 por el escultor Francisco Rallo. Los leones, símbolo de la ciudad, recuerdan a cuatro leones que adornaban el puente hasta principios del siglo XX, cuando se retiraron para ensanchar la calzada.
Torreón de la Zuda
El Torreón de la Zuda, se levantó sobre la torre del homenaje del alcázar palacio de La Zuda o Azuda, construido a su vez sobre uno de los torreones de la muralla romana que fue arrasado por los musulmanes para este fin. El torreón fue reedificado en la segunda mitad del siglo XVI. La muralla romana estaba formada por dos muros yuxtapuestos, el interior de hormigón y el exterior de sillería, alcanza los 7 metros de anchura, una de las mayores de Hispania. La plataforma de sillería es la base sobre la que se levantaba el torreón, cuyo interior se encontraba originalmente macizado con un relleno de piedras y tierra. La cimentación se protegió frente al azote de las riadas del Ebro, con el anillo de sillares y mortero que lo circunda. El torreón fue arrasado cuando se construyó en este lugar el alcázar palacio de La Zuda o Azuda, residencia del gobernador musulmán de Saraqusta. Sobre el torreón se edificó la torre del homenaje que, remoda a finales del siglo XVI, ha permanecido hasta nuestros días. El 18 de Diciembre de 1118, los musulmanes rinden la ciudad a Alfonso I el Batallador, tomando posesión el rey de La Zuda al día
siguiente que, según la capitulación, debía ser ocupada por las tropas cristianas. Esta toma de posesión simbolizaba la ocupación de la ciudad. Tras la reconquista, fue palacio residencial de los monarcas aragoneses hasta el siglo XIII, que empiezan a utilizar el Palacio de la Aljafería como residencia. A partir del siglo XIV fue sede del Gran Castellán de Amposta, máxima jerarquía del hospital en la Corona de Aragón. La imagen actual del torreón responde a la reedificación de la segunda mitad del siglo XVI, restaurada por Francisco Iñiguez entre 1946 y 1952, quien dio prioridad a la etapa renacentista sobre las anteriores.
Torreón de la Zuda
La Muralla Romana rodeaba un perímetro de 3000 metros de la antigua Caesaraugusta. Contaba con hasta 120 torreones. Sus muros alcanzaban en muchas zonas los 7 metros de grosor. La parte exterior de la muralla era de sillares de alabastro y caliza, y la interior de una argamasa extraordinariamente dura (opus caementicium). Sus torres eran semicirculares o ultra semicirculares y tenían un diámetro de 8 metros, llegando a alcanzar los 13 metros en una de las torres que flanqueaban la puerta occidental. La muralla romana protegía un perímetro de 3 km y recorría la calle Echegaray y Caballero, todo el trazado del Coso y la avenida de César Augusto. La ciudad se abría por cuatro puertas, situadas en el extremo de sus ejes, la septentrional en la embocadura del Puente de Piedra, la oriental junto a la Iglesia de Santa Maria Magdalena, la meridional ligeramente al este del Teatro Principal y la occidental al final de la calle Manifestación. Estas puertas se llamaron desde la Edad Media, del Angel la del norte, de Valencia la del este y de Toledo la del oeste. Ya en época musulmana se accedía al sur de la ciudad por la puerta Cinegia, a la entrada del popular Tubo, algo a occidente de donde estuvo el acceso romano. Se han hallado restos seguros o probables de la muralla en 36 puntos del
recorrido. Algunos han sido destruidos, otros se encuentran enterrados debajo de las calles y 12 pueden ser visitados. Los dos más espectaculares se encuentran a la vista, son el tramo de San Juan de los Panetes, en la avenida de César Augusto y el de las Canonesas del Santo Sepulcro, en el Paseo de Echegaray y Caballero. Recientemente los arqueólogos han encontrado numerosos rastros de ella, de los que se pueden destacar los aparecidos en la esquina de Paseo Echegaray - Calle Coso y junto al Torreón de la Zuda. No sabemos con seguridad si la muralla que acabamos de describir fue construida en el siglo II o en el III. Pero parece seguro, según las modernas investigaciones, que hay que descartar que Caesaraugusta estuviera amurallada desde el momento de su fundación, pocos años antes de la Era, al menos no lo fue por la gran muralla que hoy podemos contemplar. Resulta paradójico el considerar que fue mucho más en la época medieval que en la romana cuando la
muralla de Zaragoza cumplió su misión fundamental. Unas veces defendió a la ciudad y otras muchas disuadió a sus enemigos de posibles ataques, pero también dio suficiente seguridad a sus moradores y gobernantes para enfrentarse al poder central de Toledo y Córdoba en los períodos visigodo y musulmán. Fue en el siglo XIV, con la guerra de los Pedros (1356-1369), cuando Zaragoza necesitó, por última vez, de su muralla de piedra. A partir de ese momento la expansión de la ciudad la hizo innecesaria, y a partir del siglo XV se fue desmantelando. Junto a este tramo se encuentra desde hace unos años la estatua del emperador Augusto, copia en bronce del famoso Augusto de Prima Porta, regalo del gobierno italiano a la ciudad en los años 40. La figura se sitúa ante tres altos dinteles y un arco de medio punto que evoca la primitiva Puerta de Toledo; en los frentes de alabastro están labrados los cuatro nombres de la ciudad: Salduie, Caesar Augusta, Saraqusta y Zaragoza.
Basílica de Nuestra Señora del Pilar
Joya del arte barroco en Aragón. Sucede este templo al construido en 1515, en estilo gótico, y que a su vez, sucedió al románico destruido por un incendio en 1434.Según una venerable y antiquísima tradición, la Virgen María, cuando todavía moraba en Jerusalén antes de su gloriosa Asunción a los cielos, vino a Zaragoza a consolar al Apóstol Santiago. Éste se encontraba con los primeros convertidos a las orillas del Río Ebro predicando el Evangelio. Desde tiempo inmemorial estos hechos se sitúan en la noche del 2 de enero del año 40 de la era cristiana. Ella trajo la Columna o Pilar para que sobre él se construyera la primera capilla que de hecho sería el primer templo Mariano de toda la cristiandad. Se realizó una primera construcción, a finales del siglo XI, de la que tan sólo se conserva un crismón labrado en piedra, colocado hoy en el muro exterior de la plaza. Poco a poco la devoción pilarista aumentó, y en el siglo XVII, se procedió a la ampliación de
l templo, siendo el origen de la actual basílica. La fisonomía actual del templo del Pilar es el resultado de un largo proceso constructivo que se inicia con el proyecto del zaragozano Felipe Sánchez, revisado posteriormente por Herrera el Mozo, arquitecto de Carlos II. Las obras iban muy lentas, pero a partir de 1750, cuando el arquitecto Ventura Rodríguez, pasó a ser el encargado, se produjo un cambio radical, rediseñando el proyecto inicial, y sustituyendo mucha ornamentación barroca por formas más clasicistas. Renueva la decoración interior según las nuevas corrientes clasicistas de la época y diseña la Santa Capilla y el Coreto, y remo el trazado exterior con cúpulas añadidas a la central, que en un principio se había pensado que iba a ser la única, y torres que no se terminarán hasta mediados del siglo XX. En los años 40 y 50 se decoró en piedra la fachada que da a la plaza, y en los 60 se levantaron las dos torres que dan al Ebro. Esto le dio un aspecto similar al actual, un impresionante edificio de características singulares por sus dimensiones, por la severidad del ladrillo empleado, de raíz mudéjar, por la policromía de las tejas de sus cúpulas y el aire bizantino que respira su estructura de cubrimiento. El interior es de una gran belleza y una serena grandiosidad. Toda la traza del templo está acomodada a la idea, siempre defendida por la Cabildo del Pilar, de no mover de su sitio la
Sagrada Columna de la Virgen. Es una planta de salón espaciosa con tres naves de igual altura. Los muros se animan con los motivos clasicistas diseñados por Ventura Rodríguez: pilastras, hornacinas, guirnaldas, palmas y ángeles tenentes. La Capilla es un pequeño templo que acoge la imagen de la Virgen, colocada sobre la Santa Columna, dentro de un camarín de plata, con fondo de mármol verde tachonado de estrellas cuajadas de joyas, una pequeña escultura de madera dorada sobre una columna, que se encuentra siempre bellamente adornada con valiosas joyas y ricos mantones. Este espacio, que ha sufrido numerosos cambios, es un templete que se encuentra aislado en la nave principal. La Santa Capilla, espacio sagrado concebido como un escenario donde se funden todas las artes, es una exaltación de María a través de los sentidos, con la persuasión propia de la retórica del barroco. Los ricos materiales, jaspes, mármoles y bronces, se funden con la decoración escultórica y la pintura de su cúpula. En el altar se representa la escena de la Venida de la Virgen ante Santiago y los primeros Convertidos, obra de José Ramírez de Arellano que muestra una clara influencia del
barroco romano y en concreto de Bernini. La cúpula que cubre la Capilla fue decorada por el pintor Antonio González Velázquez, con el tema de la Venida de la Virgen y Construcción de la Santa Capilla. Tras el altar se sitúa el altorrelieve de la Asunción, realizado por Carlos Salas siguiendo el academicismo clasicista tan del gusto de la época. Una de las joyas de la basílica es su impresionante retablo renacentista de alabastro en el Altar Mayor, realizado por Damián Forment entre 1509 y 1518. El retablo se reparte en dos zonas: sotabanco y banco, flanqueados por dos portadas (1509-1512), de un estilo más clásico; y cuerpo con pulsera (1512-1518), con una expresión más perfecta y definida de las formas de expresión propias del escultor. Está labrado en alabastro, procedente de las canteras de Gelsa. Detrás del Camarín de la Santa Capilla, entrando por la nave trasversal y coincidiendo con el Camarín se encuentra el Humilladero. Consiste en una oquedad abierta en el muro y por la que aparece la Santa Columna a través de un pequeño óvalo. Procedente del templo gótico y situado a los pies de la nave central, frente al Retablo Mayor, se encuentra el Coro Mayor, conjunto de rejería, sillería y órgano. La sillería fue realizada en madera de roble de Flandes por el navarro Esteban de
Obray, el florentino Juan de Moreto y el zaragozano Nicolás de Lobato entre 1544 y 1546. En su sillería se reproduce un completo programa iconográfico de la vida de Cristo y de la Virgen, y todo el conjunto del coro se cierra con una magnífica verja manierista. Otro gran tesoro de la basílica del Pilar es la representación pictórica de Regina Martyrum realizada por Francisco de Goya, quién pintó este fresco de gran belleza, aportando su personalísima visión, que se trasluce en el uso de los colores y la disposición de las figuras. Aunque, no es ésta la única pintura goyesca en el Pilar, ya que en el coreto existe otra pintura de su juventud. Los mantos constituyen la proyección de la devoción a la Santísima Virgen del Pilar. El más antiguo que actualmente posee la Virgen es el donado por el Cabildo en 1762, que fue confeccionado por las Madres Capuchinas de nuestra ciudad y que sigue en uso. El número de mantos que posee la Virgen supera en la actualidad los trescientos. La Basílica del Pilar es uno de los santuarios marianos más importante del mundo católico, hasta el que llegan anualmente miles de peregrinos. Es también un centro artístico de primer orden que reúne obras de gran valor y de diferentes épocas.
Ayuntamiento
El Ayuntamiento de Zaragoza está situado entre la Basílica de Nuestra Señora del Pilar y La Lonja, y data del año 1963, hasta entonces el ayuntamiento se encontraba en la Plaza de Santo Domingo.Inaugurado en 1965, interior y exteriormente responde a la tipología de los palacios renacentistas que se articulan en torno a un gran patio interior abierto. El edificio es de ladrillo oscuro, con un gran balcón que da a la Plaza del Pilar y desde el cual se efectúa el pregón que inaugura las fiestas del Pilar. Las características más destacables de la construcción, además de su sencillez y funcionalidad, son el alero aragonés y las esculturas de Pablo Serrano representando a San Valero y al Angel de la Ciudad a ambos lados de la puerta principal, dos grandes estatuas que jalonan la entrada al recinto.
Palacio de la Lonja
El Palacio de la Lonja debe su nombre a la función para la que fue creado el edificio, construido por el Consistorio de Zaragoza entre 1541-1551, estaba destinado a servir como lonja de mercaderes, según el proyecto del maestro Juan de Sariñena. Primer edificio plenamente renacentista de la ciudad, fue la construcción civil más importante del siglo XVI en Aragón, y es el máximo exponente de la arquitectura civil renacentista aragonesa. Sus fachadas muestran una brillante interpretación de los mo italianos, adaptados al trabajo en ladrillo; se articulan en tres pisos con el número de vanos creciente en altura. Hay que destacar la temprana utilización del cristal emplomado en las ventanas del segundo piso, a fin de conseguir la iluminación interior necesaria para las actividades que allí se desarrollaban. La decoración se centra en el último piso, con el mirador de arcos dobles de medio punto enriquecido con bustos de personajes en yeso policromado. La división exterior en pisos no se
corresponde con el espacio interior, que ocupa un gran salón con naves separadas por columnas anilladas y cubierto por bóvedas estrelladas. En la ornamentación se sigue también el nuevo estilo renacentista, visible sobre todo en las ventanas y en el friso de la inscripción que recorre toda la sala. El motivo más repetido es el escudo de la ciudad, portado por ángeles sobre los capiteles de las columnas y tallado en las claves de las bóvedas. En el centro de los cuatro lados aparece también el escudo del emperador Carlos V, sostenido por leones y enmarcado en el Toisón de Oro. Sobre este salón se encuentra la planta que corresponde al mirador exterior, a la que se accedía por una escalera de caracol ubicada dentro de una torrecilla exterior, hoy desaparecida; la función que cumplía era la de almacén de las armas del municipio. La magnificencia de sus columnas, llamadas aragonesas, están caracterizadas por tener un anillo en el fuste, a un tercio de su altitud. Tras su reciente restauración los colores han vuelto a los relieves de los medallones exteriores, en los que Gil Morlanes inmortalizó a personajes de la época.
Museo de los Faroles y Rosario de Cristal
Iglesia del Sagrado Corazón
El rosario desde su fundación por Santo Domingo Guzmán ha sido una de las señas de identidad de los creyentes cristianos. En Zaragoza, fue doña Mariana Velilla quien hacia 1750 parece que comenzó a impulsar esta devoción. En esa tarea de difusión del rosario los talleres Quintana y R. Magdalena dieron el siguiente paso, a finales del siglo XIX, para mostrarnos la visualización en cristal, carrozas y faroles, de una tradición. La Real Cofradía del Smo. Rosario de N.S. del Pilar fue la encargada de mantenerla y continuarla. La antigua iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, convertida en exposición permanente del Museo del Rosario de Cristal, alberga más de 300 faroles. El templo ha sido reformado para tal fin, cuyo objetivo principal es la promoción y proyección del valioso legado que constituye el patrimonio del Rosario, que cuenta con una gran dimensión religiosa, histórica y cultural.
Los elementos está dispuestos en sentido procesional, y distribuidos en tres espacios diferenciados.
Los Misterios del Rosario, los faroles del Ave María y la Letanía, y diversos estandartes, se exponen en un primer espacio.


El segundo espacio, está dedicado a las carrozas monumentales de la Asunción de María a los cielos, el Angelus, la Salve, la Marina, la Sagrada Familia y el Alcázar de Toledo.




En un tercer espacio, dedicado a la Virgen del Pilar, el visitante podrá contemplar las carrozas de la Santa Angélica Capilla, de la Venida de la Virgen, de Santo Dominguito de Val, del Templo del Pilar, de los Santuarios Marianos y de la Hispanidad.



Patio de la Infanta
Más conocido como el Patio de la Infanta, el zaguán de la Casa Zaporta comenzó a construirse en el año 1546 a petición del propietario de la misma, un rico mercader judío, de nombre Gabriel Zaporta, que convirtió su mansión, en la antigua calle Alta de San Pedro, hoy San Jorge, lindante con la aljama judía de Zaragoza, en la que puede considerarse la primera entidad bancaria de España. No en vano, desde sus dependencias, llegó a controlar las transacciones que se efectuaban en La Lonja de Zaragoza, al igual que la gran mayoría del comercio fluvial realizado a orillas del Río Ebro. Teresa de Vallabriga se casó con don Luis Antonio Jaime de Borbón, infante de España y hermano del rey Carlos III. Habitó en esta casa siendo ya viuda, pero siguió siendo conocida entre los zaragozanos como la infanta, y por tanto su casa, Palacio y Patio de la Infanta, nombre que ha llegado a nuestros días, heredero del decir popular desde el siglo XVIII. La antigua Casa Zaporta fue el palacio Escuela de Bellas Artes, Casino de Zaragoza, escuela infantil, conservatorio, colegio, sede de la Real Academia de Bellas Artes de San Luis, imprenta, ebanistería y hasta fábrica de pianos. Tras algo más de tres siglos de historia, se procedió a la demolición de la casa en el año 1903. No obstante, su más valiosa joya, el impresionante patio de dos alturas y planta cuadrada, ricamente ornamentado, fue desmontado piedra a piedra y trasladado hasta la casa parisina de un rico anticuario francés que adquirió la construcción, salvándola de la piqueta. En 1958 la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Aragón y Rioja, hoy Ibercaja, recuperó para los aragoneses el Patio Zaporta o de la Infanta, pudiéndose admirar y visitar hoy en día en la sede central de la entidad financiera en Zaragoza. Presenta los elementos y estructura propios de los patios aragoneses del Renacimiento, entre los que sobresale por su ornamentación innovadora, especialmente interesante en los antepechos del piso principal. Los balcones aparecen flanqueados por estípites y coronados con frontones rectos y curvos que alojan importantes representaciones iconográficas. Llama, sin duda, la atención el gran impacto y la profusión decorativa del recinto, que se convierte en una obra de arquitectura escultórica de perfecto equilibrio y singular belleza, rematada por un alero plateresco tallado en madera. Construcción de dos plantas, el piso inferior está formado por ocho originales columnas de representación antropomórfica y líneas manieristas que sostienen unas grandes zapatas sobre las que se levanta un friso corrido que da paso a la planta superior. En la trabajada ornamentación del patio abundan las escenas mitológicas, sus medallones se hacen eco de personajes como Carlos III, Carlomagno, Felipe II o Fernando el Católico y tiene bellos relieves en piedra y estuco. En la actualidad en la sala principal se exhiben de forma permanente obras de Goya.
Iglesia de San Gil Abad
La Iglesia de San Gil Abad fue levantada sobre el solar de un templo románico anterior que fue destruido a mediados del siglo XIV para levantar sobre sus ruinas la actual iglesia mudéjar. En el exterior destaca la portada principal, construida en 1640, y sobre todo la torre-contrafuerte, levantada en ladrillo como el resto de la construcción y documentada ya en 1356. Combina su planta cuadrada de los pisos inferiores con la rectangular de los superiores, abriéndose en los dos últimos cuerpos los vanos para las campanas. Es un ejemplo singular que permite la expresión de las labores de ladrillo propias del mudéjar, repletas de rombos y arcos entrecruzados. El interior corresponde a la reforma barroca llevada a cabo entre 1719 y 1725, cuando se cambió la orientación del templo para dar la nueva entrada, se rehicieron el ábside y el cuerpo de los pies, se construyó la nueva cubierta con bóvedas de cañón con lunetos y fue decorado todo el conjunto con yeserías barrocas. Destaca el retablo mayor, contratado en 1628, dedicado a San Gil Abad. La sacristía fue construida entre 1776 y 1779, decorada la bóveda con un fresco de Ramón Bayeu y en los muros siete pinturas sobre lienzo, de fray Manuel Bayeu. En esta iglesia, donde fueron parroquianos la familia Goya, recibió la confirmación el joven Francisco de Goya.
Iglesia de San Juan de los Panetes
La actual Iglesia de San Juan de los Panetes, situada entre las murallas romanas y el Pilar, al lado del Torreón de la Zuda, fue construida por orden del Gran Castellán Vicente de Oña, fue terminada en 1725 y sustituyó a la antigua iglesia románica de la Orden de San Juan de Jerusalén. Su fachada, en ladrillo cara vista, cuenta con una sencilla portada barroca en arco de medio punto de dos cuerpos, con una hornacina encima, con una imagen de San Juan Bautista, y pilastras a los lados, rematando la fachada en frontón recto con óculo. Lo más destacable es la torre octogonal de ladrillo, mudéjar del siglo XVI, está ligeramente inclinada hacia el Pilar. Está rematada por un chapitel bulbuso. En el interior, de tres naves de igual altura, cuenta con bóvedas de cañón con lunetos y cúpula en el crucero. Un incendio en 1935 destruyó la mayoría de sus tesoros artísticos, quedando sólo un calvario del siglo XVI. La iglesia ha sido remozada interiormente, quedando las paredes lisas y blancas con algunos adornos de estuco en pilastras y nervaduras.
Monasterio de piedra
27/3/16
Parque
A continuación se ofrece un paseo fotográfico por los atractivos de este monumento natural de gran belleza.
Baño de Diana

Lago de los Patos
Cascada la Caprichosa
Cascada la Trinidad
Mirador de la Caprichosa
Los Vadillos
Los fresnos Altos
Los Fresnos Bajos
Cascada Iris
Gruta Iris
Cascada de la cola de caballo.
Las Pesqueras
Peña del Diablo
Lago del Espejo
Cascada de los Chorreaderos
Cascada Umbría
Monumento
Patio del claustro
El Real Monasterio Cisterciense de Santa María de Piedra fue fundano en mayo de 1195 y está integrado dentro de la política repobladora del Rey Alfonso II el Casto. Este Rey junto con su esposa, la Reina Sancha, solicitan al abad de Poblet la fundacion de un monasterio del Cister en el Reino de Aragón, donando el castillo de Malavella ubicado antes de la fundación de la abadía. El deseo del rey Alfonso era fundar un monasterio Cisterciense dedicado a Santa Maria, siguiendo la Regla de San Benito, en la cual los monjes hacen de su vida una búsqueda sincera de Dios, a traves de la Oración litúrgica, la Lectio divina y el trabajo manual. Al acceder al recinto monástico, lo primero que se aprecia es el claustro, estructura definida con planta cuadrada, patio central y cuatro pandas o galerías donde se
Galería del claustro
distribuyen las salas. Al norte la iglesia, y su galería de claustro , panda del mandatum; al sur, cocina, refectorio y calefactorio, panda del servicio; al oeste, bodegas y cilleros, panda del trabajo y al este, sala capitular, panda del capítulo. Distribución construida para aprovechar al máximo la luz solar. Sala capitular. Lugar importante en la vida monacal. Sala de reuniones donde se tomaban las decisiones que afectaban a la abadía; desde lo económico-financiero, elección de novicios y confesión pública de las faltas monacales. En esta sala se leía el capítulo todos los días, y los conversos y novicios acudían al capítulo los domingos y festivos. Altar Barroco Implementado en el s. XVIII, exceso de ornamentación.
Altar Barroco
Representa en el centro a San Benito de Nursia, fundador de la orden Benedictina. Abadía La iglesia centro neurálgico de los monasterios. Era habitual que no estuviera abierta para el culto sino reservada a monjes, novicios, conversos y encargados de realizar tareas en el monasterio. Iglesia formada por tres naves longitudinales y dos transversales, forma de cruz latina. Amplio transepto y cabecera con capillas. Se observan gran riqueza de estilos arquitectónicos: desde el Mudéjar, pasando por el Románico, Gótico, Renacentista y Barroco. Cilla Edificio rectangular con dos alturas. La cilla era la bodega y granero monacal donde guardaban sus provisiones.
Sala Capitular
En la actualidad alberga exposición de aparejos agrícolas y alimentación titulada “Ora et Labora” (Reza y trabaja), premisa de la orden cisterciense, y el museo del vino de la D.O. de Calatayud. Pasadizo de conversos Unico en España. Estilo Románico. Se pueden ver en este tramo, como en todo el monasterio, los vanos de alabastro. Mineral que deja pasar la luz blanca, luz celestial del Cister, les protege del frío y permite la intimidad monacal por su opacidad. Sala de carruajes: s.XIX, tilburí, broughan (estilo inglés) y dligencia; s.XX tartana. Cocina monacal Primer monasterio y lugar de Europa donde se cocinó el chocolate. Fue un monje cisterciense, que pertenecía a la abadía de Piedra Fray Jerónimo Aguilar, quien hacia el año 1530 regaló al abad el cacao traido del nuevo continente.
Abadía
En la actualidad ubicada la “Exposición del Chocolate” en memoria a este acontecimiento. Refectorio Con planta cuadrangular y bóveda sexpartita. Gracias a esta le confiere una gran acústica. Se puede ver el púlpito donde el “lector semanero” leía el martirologio durante las comidas monacales. Disposición mientras comían: mesas en forma de U. En la actualidad se encuentra expuesta la copia del “Triptico Relicario del Monasterio de Piedra” una joya Gótico Mudéjar Aragonés. Calefactorio Sala con gran columna de estilo neoclásico. En un principio se usó para diferentes fines: para calentarse durante el invierno (“Gloria” debajo), para sanación de monjes enfermos y como barbería. En el s.XVI se utilizó para acceder a la antigua biblioteca monacal (aún se pueden ver los huecos de la escalera).


Calatayud
27/3/16
Puerta de Terrer
La Puerta de Terrer de Calatayud, antes denominada puerta del Matador, es una construcción bajo renacentista, posterior a 1580. Consta de dos torreones de frente semicilíndrico, construidos en ladrillo y rematados en tejadillos cónicos de aguja. Están unidos por un arco rebajado sobre el que descansaba el ángel de la ciudad, desaparecido en la segunda mitad del siglo pasado, y en cuyo lugar abre ahora un balcón. A ambos lados del balcón hay un blasón con las armas de la ciudad de Calatayud y otro con las de los Austrias. En su entorno se encuentra la Fuente de los Ocho Caños, del siglo XVI. Actualmente es la sede del Centro de Estudios Bilbilitanos.



Fuente de los ocho caños
Está toda ella construida con sillería arenisca. Consta de un cuerpo alargado entre dos potentes apilastrados en sus extremos y bajo un arquitrabe sostenido por dos ménsulas. En el centro aparecen cobijados los ocho caños. Tiene un cuerpo superior adintelado que cobija entre pilastras un gran blasón; en los laterales se disponen dos volutas y se corona cubierto por un remate hemiesférico. La Fuente de los Ocho caños se construyó en 1598; antes de recibir este nombre se conoció como "Fuente de la Sisa" y después por el "Lavadero". Sus constructores se inspiraron en obras romanas. En su antiguo emplazamiento junto al Jalón contaba con once caños; se dice que diez eran para los vecinos y el undécimo estaba reservado para el verdugo y los excomulgados.
Iglesia de Nuestra Señora de la Peña
Portada
La Iglesia de Nuestra Señora de la Peña de Calatayud fue construida en 1347 sobre el solar ocupado por el castillo de la Peña, donde según la tradición se encontró una imagen de la Virgen. Conserva el aspecto de iglesia fortaleza mudéjar del siglo XIV. Ha tenido que ser restaurada en sucesivas ocasiones por los efectos devastadores que en ella han ido dejando las guerras de los Pedros, las carlistas y un tremendo incendio en el año
Interior
1933. Situada sobre un altozano, la iglesia actual conserva partes mudéjares, restos de la primitiva fábrica y barrocas, resultado de restauraciones posteriores que enmascaran casi totalmente las primeras. De la fábrica mudéjar, arquetipo del grupo de iglesia fortaleza del siglo XIV, se conservan parte de la cabecera, las tribunas y las capillas laterales sitas entre contrafuertes en los dos tramos del testero, cubiertos con bóveda de crucería simple y decorados con yeserías talladas con decoración geométrica en muros y plementos. Los tres últimos tramos de la nave y las bóvedas de los dos primeros se rehicieron en época barroca. Fue colegiata hasta 1632 en que se fundió su capítulo con el de Santa María.
Conjunto Fortificado Islámico
Recinto amurallado del castillo  mayor
El conjunto fortificado islámico de Calatayud, castillo, muralla y puertas, es el más antiguo que se conserva de la época musulmana en la Península Ibérica, y uno de los más antiguos del mundo islámico. La ciudad de Qal'at Ayyub fue fundada de nueva planta por el emir interino Ayyub (716), constituyendo su primer núcleo musulmán un castillo que lleva su nombre, al tiempo que lo ha dado también a la ciudad (qalat Ayyub); en el siglo IX (862-863) Muhammad I establece como gobernadores de la ciudad a los tuyibíes, reconstruyendo y amplíando el recinto fortificado para
Desde una garita
hacer frente a la familia de los Banu Qasi de Zaragoza que querían apoderarse de la ciudad. La dominación musulmana duró hasta la reconquista de la ciudad por Alfonso I el Batallador en 1120, tras haber conquistado Zaragoza dos años antes, y poniendo fin a cuatro siglos de dominio islámico. Al situarse la población en una hondonada atravesada por dos barrancos, y parcialmente rodeada al norte por escarpados cerros de yeso, la disposición de las defensas es compleja. Hay cinco puntos defensivos o castillos en alto, que se enlazan
Calatayud desde el castillo mayor
mediante murallas que bajan a los barrancos y vuelven a subir. Castillo de Doña Martina Situado en el centro de la medina, es el mayor de todos, con una planta alargada de 140 metros Flanqueado al norte y al sur por los barrancos de la Rúa y de las Pozas, puede apreciarse que su natural unión con el cerro a poniente ha sido artificialmente cortada, con un gran movimiento de tierras, para conseguir una elevación asilada. A diferencia de los demás castillo del conjunto, los muros son de piedra sillar de caliza, a veces aparejada a tizón, y en el lado de poniente con cuatro niveles de entramado de madera. Es con gran seguridad la fundación islámica primitiva, la Qal'at de
Castillo Mayor o de Ayyub.
Ayyub, del siglo VIII o primera mitad del siglo IX. Castillo Mayor o de Ayyub También de planta alargada, de unos 100 metros, ocupa el punto dominante del conjunto y, como el resto de las fortificaciones, hay que atribuirlo a la ampliación de la segunda mitad del siglo IX. Tiene dos recintos, el bajo al norte y el alto al sur, mirando a la ciudad. En los extremos de este hay dos torreones de mampostería y tapial, de planta octogonal. Al interior se dividen en dos estancias que se cubren con una bóveda de cañón y tres semiesféricas. El acceso a la azotea, desde el adarve de la muralla que los enlaza, se hace por estrechas escaleras intramurales de desarrollo helicoidal. Es el caso más antiguo conocido del empleo de estas soluciones técnicas en Al-Andalus. Se conserva un aljibe y restos de otro. Durante las Guerras Carlistas, en el
Castillo de la Torre Mocha
siglo XIX, se acondicionó como fuerte de fusilería. Castillo Real o del Reloj Del torreón al borde del precipicio que antes se citaba, seguía la muralla hacia el su hasta este otro castillo, del que, desaparecidos sus torreones, sólo se identifica su planta alargada, con recintos alto y bajo. Quedan algunas cámaras y escaleras excavadas en la roca de yeso. Una muralla enlazaba este castillo con el de Doña Martina, y en ella, al cruzar el barranco de la Rúa, se abría la puerta de Valencia que, ya intramuros, se conservó hasta el siglo XVII. Castillo de la Torre Mocha Sobre un cerro a poniente, entre los dos barrancos, la Torre Mocha, más que un castillo, es un recinto cerrado. Además de los tramos de murallas al norte y al oeste que forman parte del perímetro general, un lienzo que conecta con el castillo de Doña Martina separa este espacio de la zona urbana habitada. En su centro destaca una alta torre octogonal, con bóvedas semiesféricas, que
Castillo Real o del Reloj
tal vez sirviera de aljibe. Además de ser un necesario cierre defensivo por el noroeste, es posible que este lugar fuese utilizado también como albacara. Castillo de la Peña En el extremo de otro cerro al suroeste se alzaba otro castillo, sobre el que se edificó tras la conquista cristiana la iglesia de la Virgen de la Peña. El castillo del que sólo queda la planta y cámaras excavadas en la roca, se unía al norte con el recinto de la Torre Mocha, salvando el barranco de las pozas, y otra muralla, volviendo a cruzar el barranco hacia el este, enlazaba con el desconocido perímetro meridional de la ciudad. Entre este castillo, el de Doña Martina y
Castillo de la Peña
la Torre Mocha, se ubicaba el populoso barrio judío, en el que aún se conservan restos de su Sinagoga Mayor. Estos cinco castillos se unían por una serie de murallas formando un recinto de forma irregular, de 25 hectómetros cuadrados, que en la actualidad corresponden a los barrios de Morería, Barrera, Reloj o Lo Picado, La Paz, Puerta de Soria, Verde y Consolación. La muralla está construida en tapial con paramentos de piedra de yeso, asentada sobre la roca viva que se talló a pico, a fin de aumentar artificialmente la altura y resistencia del recinto. Un foso seco excavado alrededor subsiste todavía en algunos puntos. Además pervive la torre albarrana y la puerta en herradura, que ha sido restaurada, a partir de la cual la muralla desciende hacia el barranco de la rúa, hasta donde se abría la puerta de Soria, hoy desaparecida.


Iglesia de San Andrés
La Iglesia de San Andrés de Calatayud es una de las primeras parroquias creadas tras la reconquista. Fue ampliada en el siglo XVI, rompiendo su cabecera y realizando una nueva, además de un tramo con la misma altura que las tres naves, y cabecera poligonal de cinco lados. Se cubre toda esta ampliación con bóveda de crucería estrellada. Lo más importante de las obras realizadas durante el siglo XVI, fueron en la torre. Donde sabemos que se decide su levantamiento el 2 de febrero de 1508. Es de planta octogonal como la de Santa María, y su estructura interior sigue la misma que aquélla. La diferencia más destacable está al exterior, pues ésta resulta más grácil y fina, no sólo por sus menor proporción, sino también por los motivos en su distribución externa. En vez de los gruesos pilares adosados en las esquinas a modo de contrafuertes, San Andrés presenta junquillos. El hecho de que los vanos del primer cuerpo, en arco apuntado, vayan cerrados por celosías, le dan a la torre de San Andrés un aire más íntimo y recogido. Desfilan toda una serie de motivos más variados que en Santa María, con exágonos, minúsculas cruces, óculos... Remata todo el conjunto un pequeño cuerpo octogonal también, posterior con un óculo rodeado por dientes de sierra, y un chapitel bulboso. El Retablo Mayor data de 1665 y es obra del ensamblador Pedro Virto y el escultor Bernardo Ibáñez; el lienzo del ático, con la Inmaculada Concepción, es obra del pintor Juan Florén. Del resto de las capillas, con retablos en su mayoría barrocos, destaca la bellísima talla del Santo Cristo del Consuelo, del siglo XVI. Está dotada de abundante platería, en su mayor parte del siglo XVII.
Colegiata de Santa María la Mayor
Colegiata de Santa María la Mayor de Calatayud se levantó a partir de 1120 sobre el solar de la antigua mezquita mayor de la ciudad, en la aljama musulmana, según era costumbre en la reconquista de instalar el templo principal de la ciudad en la antigua mezquita. Se cree fundación de Alfonso I y se la considera parroquia Mayor e iglesia de la nobleza. El templo actual, de estilo protobarroco como el retablo mayor, fue construido a principios del siglo XVII para sustituir al antiguo, consagrado en 1249. La fábrica más antigua de la que existe noticia documental sería la consagrada en 1249 por el arzobispo de Tarragona Pedro Albalate. Nada queda de ella en la actual fábrica. Fábrica Mudéjar El claustro mudéjar del siglo XIV, de planta rectangular con nueve tramos en las galerías mayores y cinco en las menores, todo de gran sobriedad, en ladrillo, con contrafuertes prismáticos y bóvedas de crucería sencilla. La sala capitular vieja, también mudéjar del siglo XIV, es de planta cuadrada, con
una monumental portada en arco apuntado flanqueada por dos ventanales de arcos gemelos túmidos, elemento formal poco frecuente. El ábside poligonal con arcos apuntados en su parte inferior y de medio punto en galería corrida en la parte superior. La monumental torre octogonal mudéjar, adosada a la izquierda del ábside, Presenta la misma estructura que la de San Andrés, alojándose una capilla en la parte inferior, y sobre ella una torre interior, de pared liviana y planta octogonal, permite el desarrollo de las escaleras entre ella y la torre exterior. La fábrica de la torre corresponde a fines del siglo XV y principios del siglo XVI. Los contrafuertes le confieren aspecto más robusto que el de la de San Andrés, más sutil, ligera e íntima. Desaparecida la famosa Torre Nueva de Zaragoza, tas torres campanario de Calatayud son los mejores ejemplos del mudéjar aragonés protorrenacimento. Fábrica Renacentista La huella renacentista la compone su magnífica portada retablo y las puertas, construídas a principios del
siglo XVI. Obra en alabastro de Fuentes Jiloca, sólo comparable a la portada de Santa Engracia de Zaragoza, está concebida a modo de retablo, con cuerpo principal y ático, flanqueados por las características columnas abalaustradas. La puerta, abierta en arco de medio punto, presenta la rosca adornada con cabezas de querubines. La imaginería principal de la portada dispone en las jambas las efigies de San Prudencio, San Roque y Santa Lucía a la derecha, y las de Santa Catalina, Santiago y San Iñigo a la izquierda; sobre el arco, la Virgen con niño en mandorla de querubines y flanqueada por dos ángeles, y a los lados, en grandes hornacinas aveneradas, las magnificas esculturas de San Pedro y San Pablo, con otras más pequeñas de los Santo Juanes. En el ático el relieve de Pentecostés. Una decoración excepcional de grutescos flanquea el cuerpo principal a modo de polsera. Las puertas, de madera de roble nogal, con decoración de grutescos en candeliere y un relieve de la Anunciación, son obra personal de Esteban de Obray. Fábrica Proto-Barroca En el interior, la colegiata actual ofrece un amplio y desahogado espacio, formado por tres naves de la misma altura, del tipo de planta de salón, separadas
por pilares cruciformes de orden toscano. Son cuatro tramos en total, con la nave central cubierta con cúpula con linterna sobre tambor en el tramo de crucero, ante el ábside, y con casquetes elípticos sobre pechinas en los otros tres, mientras que las naves laterales se cierran con bóveda de aristas. Esta disposición responde a las importantes obras de remoción, realizadas a principios del siglo XVII (crucero y presbiterio), con el mismo estilo de sobriedad protobarroca de raíz escurialense que la colegiata del Santo Sepulcro. A esta misma época corresponde la sala capitular nueva, alojada en el lado norte del patio del claustro mudéjar, antes mencionado. En el siglo XVII se abrieron importantes capillas laterales, entre las que destaca la de San Joaquín, a los pies de la nave central. Fábrica Barroca Conjuntos barrocos de gran interés son el coro, con el ambicioso trascoro, y la sacristía. El retablo mayor, obra en madera dorada y policromada, es un buen ejemplo de la escultura romanista del taller de Calatayud; su mazonería se ensamblaba en 1614, y quedaba inaugurado en 1617. Obra de grandes
proporciones, consta de sotabanco, banco y cuerpo de tres calles, separadas por dos entrecalles, y organizado en tres pisos, dedicado a temas marianos. Se advierte que el grupo central, dedicado a la Asunción de la Virgen, es obra posterior, barroca y muy movida, y ejecutada hacia 1770. De gran interés son asimismo algunos retablos de las capillas laterales. Entre ellos destaca el de la Virgen Blanca, cuya titular es una talla gótica policromada, del siglo XV, y que centra un retablito plateresco del primer tercio del siglo XVI, de pintura sobre tabla, que a su vez está enmarcado por otro retablo manierista, del primer tercio del siglo XVII. La capilla de San Juan Bautista, de finales del siglo
XVII, alberga buena pintura sobre lienzo, tanto en el retablo como en los muros laterales (Degollación del Bautista, Predicación y Banquete de Herodes). El Bautismo de Cristo del ático se considera una copia que el pintor Bartolomé Vicente hiciera del mismo tema de Juan Carreño para la iglesia de Santiago de Madrid. La mejor pintura barroca de la colegiata se encuentra en la capilla de San Joaquín. El lienzo central del retablo, dedicado á San Joaquín, Santa Ana y la Virgen, es obra del pintor madrileño Bartolomé Román, y va firmada y fechada en 1645. Los dos grandes lienzos de los muros laterales de esta capilla, con los temas de la Adoración de los Reyes y la Adoración de los Pastores, son obra firmada y fechada del pintor Pedro, Aibar Ximénez en el año 1684. Buena parte del arte mueble de la colegiata, particularmente la platería y retablos de pintura gótica sobre tabla, se exhiben actualmente en el nuevo Museo de Arte Sacro.

Mesón de La Dolores
El edificio del Mesón de la Dolores de Calatayud contiene elementos arquitectónicos que permiten datarlo en el siglo XV o, como mucho, a principio del XVI. Perteneció a don Pedro Ignacio Jordán de Urriés y Palafox. Marqués de Ayerbe, y en él estuvo ubicada dicha posada hasta 1963. Una gran casa con portalón adintelado con vigas de madera; una primera planta con dos balcones, y una segunda con balcón corrido. El alero es sencillo. Entrando por el portalón, nos encontramos con un gran patio empedrado, donde aparecen las escaleras que conducen a los pisos superiores. A la derecha, tras un monumental arco, hay un patio al aire libre y alli se encuentra el brocal de piedra de un pozo circular. En la primera planta está la cocina, muy amplia; y el comedor, con originales azulejos en las paredes y dependencias ajenas; y un recibimiento desde el que se accede a habitaciones, pasillos y escaleras. Por el fondo del patio, a la izquierda, se baja por una rampa a las cuadras. Desde estas cuadras, se desciende hasta la bodega, con bóveda de cañón apuntado, apoyada en cuatro arcos fajones de ladrillo. El que una casa tenga una bodega medieval no quiere decir, necesariamente, que la casa sea de esa misma época. Se aprecian siete arcos apuntados de 1 metro de luz en el muro principal que da a la plaza. Se trata, sin lugar a dudas, de la galería característica de los palacios aragoneses. Los demás miradores de arquetes que hay en Calatayud (Maristas, Pujadas, Erlueta, etc.) son de medio punto y datables en el siglo XVI y XVII. El arco apuntado es anterior, del siglo XV o, como mucho, de principios del XVI.
.Antigua Casa Consistorial
La Antigua Casa Consistorial de Calatayud es un hermoso edificio de estilo renacentista, modificado en el siglo XVII. Más tarde, en el año 1842, se volvió a cambiar la parte superior de la fachada, quedando intacta la parte inferior hasta el balcón corrido. Forma parte del singular conjunto de la plaza de España, conocida también como plaza del Mercado, que destaca por sus soportales de columnas y sus fachadas. En la actualidad, es sede de la oficina comarcal de la Diputación General de Aragón.





Plaza de España
La Plaza de España de Calatayud es una plaza porticada de estilo aragonés, donde se situaba el zoco, núcleo mercantil musulmán que permaneció hasta la segunda mitad del siglo XX (año 1976), siguiendo el plano urbano medieval de las ciudades-mercado. Durante años fue también utilizada para la realización de los espectáculos taurinos. En la plaza se encuentra la Casa Consistorial antigua, del siglo XVI y reformada en el XIX, como el resto de las casas de la plaza. Actualmente se ha llevado a cabo una rehabilitación integral de la plaza. Frente al Ayuntamiento se localiza una casa solariega de estilo aragonés del siglo XVII, modificada en el XIX, en la que han aparecido unos arquillos y llama la atención el reloj de sol de su fachada y los azulejos que sustituyeron al cuadro que en su día rememoraba la predicación de San Vicente Ferrer. En esta Plaza estaban situadas varias posadas, como la de Los Huevos y la de Aceite, hoy desaparecidas. En los años 30 se edificó un mercado central de productos alimentarios ocupando el centro de la plaza, desaparecido sobre el año 1973/74. En las cercanías de la plaza se encuentra la calle de Gotor, con varios palacetes aragoneses de finales del siglo XVI y principios del XVII.
Monasterio de Veruela
28/3/16
Torre del homenaje
El Real Monasterio de Santa María de Veruela fue la primera fundación de la Orden del Cister en el Reino de Aragón, hacia el año 1145, cuando Don Pedro de Atarés, señor de Borja, dona los terrenos que ocupará el cenobio y otros aledaños a él, a una comunidad de monjes cistercienses procedentes de Francia, dependiendo de L`Escale-Dieu. Se halla en un pequeño valle formado por el Río Huecha, cuyo nacimiento se encuentra muy cerca del monasterio, protegido por la atenta mirada del mítico Moncayo. La fundación del Monasterio de Veruela cuenta con un episodio legendario. Cierto día del año 1141 en que Don Pedro Atares, señor de Borja, se encontraba de cacería en las inmediaciones del Moncayo, fue sorprendido por una fuerte tormenta cuando perseguía a un venado. Temiendo por su vida, imploró la protección de la Virgen María, quien atendiendo a sus ruegos se le apareció en el cielo, le protegió del temporal y le hizo entrega de una pequeña imagen suya depositada sobre una encina. A cambio de su auxilio, la Virgen María
Murallas
encomendó a Don Pedro levantar en ese mismo lugar un monasterio a ella dedicado. Los monasterios cistercienses solían ubicarse en parajes que propiciasen la soledad y aislamiento en bosques, valles solitarios y zonas montañosas, como en este caso, junto al Moncayo. Era imprescindible la presencia de agua. La visita se comienza por el crucero (segunda mitad del siglo XVI) Situado en frente del monasterio , la "Cruz Negra" evocada por el poeta Becquer en Desde mi celda (1864). Después de cruzar una puerta en la Barbacana se entra por la torre del homenaje y las murallas (ss. XIII y XVI). Todo el recinto se encuentra amurallado para protección de los monjes y sus edificaciones. El trazado tiene forma de hexágono irregular; casi un kilómetro de perímetro del muro y once cubos protegen una superficie próxima a las cinco hectareas construida entre 1541 y 1544. el torreón de ingreso es medieval (s. XIII); posee dos puertas, una pequeña para peatones y otra mayor para los carros y caballerías. Después de pasar por debajo de la puerta para peatones se abre a un paseo con plataneros, a la derecha se encuentra el desvío para ver el Museo del Vino  de la
Portada iglesia abacial
 Denominación de Origen de Campo de Borja sito junto al antiguo aljibe medieval. Siguiendo el paseo sin entrar al museo se erige a la derecha el palacio abacial (segunda mitad del s. XVI), amplia construcción de ladrillo cara vista. Aquí tuvo su residencia el abad y despacho la botica y el padre cillerero. Al fondo del paseo se alza la portada de la iglesia abacial (finales del s. XIII). La fachada se organiza en torno a una portada abocinada de medio punto y un rosetón de estilo románico. Tras cruzar el arco que comunica el palacio abacial con la iglesia se accede a un pequeño jardín. En el se encuentra el pórtico renacentista que da acceso a través del zaguán y la portería a las dependencias claustrales. A la izquierda una puerta conduce a la cilla (s. XIII-XIV), almacen de grano y bodega. Antes de su remodelación en el siglo XIV albergó el callejón de los conversos que daba paso a la iglesia por la puerta de tradicción románica que se abre en su muro norte (inicios del s. XIII). Desde su puerta meridional se pasa al claustro mayor (ultimo tercio del s. XIV).
Claustro
 El Claustro centra el monasterio y distribuye los accesos a las distintas partes. Es de estilo gótico levantino y fué construido después de la Guerra de los dos Pedros (1366) durante la que las tropas castellanas arrasaron esta parte del cenobio. De acuerdo con el espiritu cisterciense existen capiteles esculpidos con sencillas especies vegetales que
Capiteles con decoración vegetal
 semejan un jardín de piedra simbólico. Retrocediendo hacia la izquierda se vislumbra la puerta de la cocina (mediados del s. XIII) cubierta con una gran boveda de piedra con cinco agujeros que servían de tiro; a su lado el refectorio (s. XIII remodelado en 1548). Las comidas, como otras actividades de la vida religiosa también se hacen en comun y en una sala específica del monasterio; el refectorio (del latín refectorium “que repara las fuerzas” a través del alimento). La Regla de San Benito (s. VI) por la que se regía el monasterio ordena los horarios, la
Refectorio
cantidad de comida, y de bebida, y la calidad de esta. Durante las comidas se atendía la lectura de un libro edificante, leido por un monje desde un púlpito, situado al fondo de la sala. Por la puerta de la derecha según se mira al lavabo (último tercio del s. XIV), lugar para la higiene que antecede a la comida se encuentra el calefactorio y la
Lavabo
 cámara abacial (mediados del s. XIII remodelada en la segunda mitad del s. XVI) y después la sala de los monjes (mediados del s. XIII) o scriptorium, lugar donde se copiaban los codices, comunicado con las antiguas letrinas (mediados del s. XIII) y con la enfermería medieval derruida en el s. XVII. Primitivamente sus muros estarían enlucidos con yeso. Siguiendo la panda del claustro se encuentra el paso medieval a la huerta (finales del s. XIII), se accede a la escalera barroca que da paso al dormitorio nuevo y a las celdas ocupadas por la familia Becquer. Con la edificación del monasterio nuevo (s. XVII), el paso a la huerta se convirtió en lugar de tránsito y comunicación entre la construcción nueva y la vieja Las siguientes puertas son las del locutorio (finales del s. XIII), antiguo lugar donde el prior ordenaba las tareas de la jornada y la de
Sala Capitular
  la escalera de día por la que los monjes accedían desde el claustro al dormitorio común. Detrás de la escalera existía un pequeño hueco con dos puertas que daban acceso a una celda de castigo y al tesoro, lugar
donde se guardaban los documentos y jocalías más importantes. Continua la panda la sala capitular (comienzos del s. XIII). El abad reúne aquí a la comunidad para informarla; después de la iglesia
Tumba Lope Ximenez
 es el lugar más solemne del monasterio donde toman el hábito los monjes y generalmente enterrados los abades, cuyas lápidas sepulcrales ornan la solería. En el muro norte se encuentra sepultura de Lope Ximénez, señor del vecino lugar Agón, talla en piedra policromada de finales del s. XIII. En el muro opuesto, también bajo arcosolio y tallada en piedra policromada, la
del abad y cardenal Sancho Marcilla (finales del s. XIV). En el antepecho sur de la galería que cierra la sala hay grabados unos módulos arquitectónicos y medidas del s. XIII. Encima se encuentra
Naves de la iglesia abacial
el antiguo dormitorio. La iglesia abacial de Santa María de Veruela (ss. XII-XIII) se estructura en tres naves cubiertas con crucería simple gótica y una cabecera muy desarrollada. Las obras
Cabecera de la iglesia.
comenzaron por el presbiterio. Una inscripción conmemorativa (en letras negras sobre fondo blanco) proporciona una idea de cómo debía lucir el interior del templo pintado de blanco y bañado en una intensa luz muy superior a la actual, pues todos los vanos del colateral sur están cubiertos por las obras de ampliación del claustro en el siglo XVI. En la iglesia, los monjes pasan en torno a un cuarto del día rezando las distintas horas canonicas, desde maitines a completas; por este motivo, es la edificación mayor y más cuidada cualquier monasterio cisterciense. Deben visitarse las tumbas del abad Lupo Marco (h. 1552-1553) y del infante Alfonso malogrado primogénito de Jaime I (s. XIII), cuya lauda porta las armas de Aragón, las más antiguas conservadas.